Anna Göldi, ¿la última bruja europea?
Fecha: 26 Noviembre, 2007
Categoría: Curiosidades, Noticias, Zarzamorarte
Escrito por: Zahara
Por amor a Anna

El 18 de junio de 1872 una mujer llamada Anna Göldi era injustamente decapitada tras ser acusada de brujería.
¿Y las pruebas? Ninguna, pero ella era la más débil. Recordemos que ejercía de sirvienta. Se cree que Anna y el doctor eran amantes, siendo éste el que le colocó las trampas para deshacerse de ella. ¿Quién iba a reclamar a una pobre sirvienta?-pensó. A la hoguera con ella.
Sin embargo no se la quemó, a Anna le cortaron la cabeza sólo por ser mujer y pobre, visto lo visto.
Dos siglos después el Parlamento del Cantón Suizo de Glaris ha abierto su caso con la intención de limpiar su imagen. Se le ha hecho un nuevo juicio en pleno siglo XXI y se la ha declarado inocente y no bruja. Su imagen queda rehabilitada para la posteridad.
Calles,películas, juicios y museos para una mujer, Anna, que se dejó la cabeza en una injusticia….¿Y ahora qué?
Comentarios
5 Comentarios en “Anna Göldi, ¿la última bruja europea?”
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Ahora no la podemos resucitar. Claro, que después de varios siglos tampoco viviría. Pero es la historia de nunca acabar. Los poderosos manejan los hilos y los pobres los llevan atados en las muñecas para diversión de los titiriteros.
A mí lo que me fastidia es el aspecto sexista y machista de todo esto. En esa época, los hombres manejaban los hilos y las mujeres a tragar. Y a ver cómo hacían para no quedarse embarazadas…en fin.
No creas que ha cambiado mucho, las mujeres seguíe relegadas en muchos aspectos a lugares de segunda
ES IMPRESIONANTE COMO EN PLENO SIGLO 18 UN RICO Y PODEROSO “SEÑOR” PUDO SALIRSE CON SU GUSTO Y LA APROBACION DE UN PUEBLO TAN CIVILIZADO COMO EL SUIZO ………..PIENSO QUE EL DOCTOR PUDO MATAR A SU HIJA PARA CULPARLA …………UN TIPO COMO ESE NO TIENE ESCRUPULOS ………………………….POR QUE NO HACEN JUSTICIA Y LOS CONDENAN A EL ??????????????
Hola, Fredda:
Pues parece que el caso en pleno siglo XXI ya ha sido resuelto. Pero, Fredda, no hay que irse hasta el siglo XVIII para asistir a injusticias en pleno siglo XXI.