“Los crímenes del número primo”, de Reyes Calderón: mientras lo lees, intenta tener cuidado con la nuez moscada
Fecha: 22 Abril, 2008
Categoría: Escritoras, Libros, Recomendaciones
Escrito por: Zahara
Está claro que en el vasto mundo de los libros no habrá nunca un acuerdo posible, en lo que a gustos se refiere.
Leí hace un par de semanas una crítica en el periódico El País sobre el último libro de Reyes Calderón, “Los crímenes del número primo” (por cierto: que lo comparaban con “El nombre de la rosa”, de Umberto Eco, pero a la española, y ya me diréis, pero si alguien se atreve a comparar ambos libros, las ganas de leer lo último de Reyes Calderón se te abren solas). El artículo en cuestión invitaba a leerlo, es más, casi a devorarlo con pasión.
Bien: con las ganas en versión bumerán, me leí a todo correr “Los crímenes del número primo”, para acabar confirmando la hipótesis inicial de la relación, cada vez más personal, de los gustos con los libros.
La gran sorpresa es que te esperas un novelón de intriga, suspense y enganche, y que la escritora me perdone, pero la intriga deja de ser tal cuando aún no llevas engullidas (sí, porque cuando algo, lo que sea, se te hace difícil de digerir, lo engulles sin apenas saborearlo) doce escasas páginas: ¿hacía dónde nos encaminamos? Paciencia, y a la espera. Un libro siempre me merecerá mucho respeto, me guste más o me guste menos. Continúo leyendo, por supuesto, hasta el final.
Demasiadas matemáticas para mi gusto (ya lo dice ese gran sabio del humor llamado Andreu Buenafuente: “las matemáticas son aburridas”) , exceso abusivo de códigos cifrados, y demás especulaciones satánicas.
El planteamiento inicial comienza a dar signos de atasco, a lo bruto, justo cuando amanece la mitad del libro, y las repeticiones se vuelven demasiado pesadas.
En fin: lo dicho, que como para gustos cada vez hay menos escrito, desde zarzamorarte os queremos recomendar “Los crímenes del número primo”, de Reyes Calderón.
Os dejo un breve resumen del libro, para que no se diga:
La juez Lola MacHor está a punto de enfrentarse a la experiencia más terrible de su carrera: dos cuerpos con vestes clericales son encontrados en una remota ermita, brutalmente asesinados, y los cadáveres aparecen rodeados por una importante cantidad de dinero y de un antiguo Lignum Crucis. Todo parece indicar que el asesino está retando a la policía con un juego terrible que responde a algún tipo de regla matemática…
Ya me contaréis…
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