“Hundertwasser. El pintor rey con sus cinco pieles”, de Pierre Restany: la biografía de un genio del arte
Fecha: 3 Julio, 2008
Categoría: Artistas, Libros, Recomendaciones
Escrito por: Zahara
Por amor a Friedensreich Hundertwasser
Pierre Restany (Amelie-les-Bains,1930- París, 2003), reconocido crítico de arte y fundador en 1960 del Noveau Realisme, cuenta, a grandes rasgos y con todo lujo de detalles, la vida de un genio auténtico llamado Friedrich Stowasser (Viena, 1928), alias Friedensreich Hundertwasser: “Reino de la Paz Cientos de Aguas”
Para entender la evolución del arte contemporáneo, hay que conocer la obra de Friedensreich Hundertwasser; el artista que en el año 1953 le declaró la guerra a la línea recta, a la que consideraba la enemiga de la humanidad. Lo suyo fue la espiral, un símbolo de búsqueda constante; del hombre con el mundo, y de la realidad más allá de ella misma.
En 1954 creó su propia teoría del arte, Transautomatismo; en la que abogaba, partiendo de la idea de Marcel Duchamp, de que son los observadores los que crean el arte, por la necesidad de un público creador, participativo y activo, como elemento imprescindible de cualquier obra de arte.
Amaba los sellos, los sentía como algo especial; un sello es cultura.
“Desde siempre he amado los sellos, mucho antes de convertirme en pintor… Yo escribía sencillamente cartas a un ‘filatelista desconocido’, de una ciudad de nombre exótico que buscaba en el atlas.. y recibía alrededor de una contestación por cada tres enviadas. Después, intercambiábamos sellos”
La pintura y la arquitectura fueron sus dos territorios artísticos preferidos. Su pintura se llenó de: colores deslumbrantes, encuentros del hombre con la naturaleza, formas orgánicas, movimientos, y de un férreo individualismo.
Su arquitectura supuso una revolución. Hundertwasser consideraba que la arquitectura moderna estaba enferma (funcional, carente de ornamentación, fría, racional, cargada de superficies rectas y lisas) y, por lo tanto, había que curarla, con urgencia y amor: “médico de la arquitectura”.
El arquitecto y el urbanista son hoy, más que nunca, débiles marionetas en manos de clientes sin escrúpulos.
Son criados y verdugos de los poderes fácticos de la producción en masa, de la mafia del dinero y de la política de poder. Como criminales de guerra, y, normalmente, en contra de su concienca (si es que la tienen, acatan órdenes obedientemente y construyen campos de concentración en los que la naturaleza, la vida y el alma humana son destruidos sistemáticamente.
La utilización ciega, cobarde y estúpida de la línea geométrica recta ha convertido nuestras ciudades en baldíos desolados, desde el punto de vista estético, espiritual y ecológico.
La línea recta y sus derivados son úlceras cancerosas que envenenan, por igual, la planificación urbana y la salud física.
Nuestras ciudades son la realización de los caprichos dementes de arquitectos criminales que nunca hicieron el juramento hipocrático de la arquitectura: me niego a construir casas que puedan dañar a la naturaleza y a las personas.
Dos generaciones de arquitectos con mentalidad Bauhaus han destruido nuestro medio ambiente.
La llegada del urbanista ha afeado nuestras ciudades, el hombre ha perdido el contacto con la tierra.
El hombre vive aislado de la tierra y de su entorno natural.
Nos aislamos con cemento y plástico.
(Parte del Manifiesto del proyecto arquitectónico para Francfort-Heddernheim, de Friedensreich Hundertwasser. Viena, 14 de mayo de 1987)
Moría en el año 2000: siguiendo su voluntad fue enterrado sin féretro, en pleno contacto con la tierra. Encima de su sepultura se plantó un árbol, para vivir en él: el árbol que crece sobre el lugar de su regreso a la Gran Madre…
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