“Un millón de luces”, de Clara Sánchez: desde una torre muy alta de cristal
Fecha: 8 Septiembre, 2008
Categoría: Escritoras, Libros, Recomendaciones
Escrito por: Zahara
Por amor a la escritora guadalajareña Clara Sánchez
A propósito de una entrevista concedida para hablar de la publicación de Un millón de luces, una lectora le pidió a la escritora Clara Sánchez, nacida en Guadalajara (España), que le recomendara tres novelas, a lo que la autora le respondió:
“Desgracia, de Coetzee, Hotel Honolulú, de Pahul Theroux y estoy tentada de recomendarte la mía, Un millón de luces.”
Yo no es que esté tentada, es que considero que es una novela muy recomendable, mucho. ¿Por qué? Porque es una lectura amena, interesante, sencilla, que tiene la facilidad de implicarte, sutilmente; abres la primera página, lees, y ya te ha engachado; la autora nos lo pone muy fácil…
La protagonista, una escritora en apuros, entra a trabajar en La Torre de Cristal, un edificio de oficinas, donde las vidas de sus personajes nos demuestran lo frágil que es la línea que separa la realidad de la irrealidad.
Desde una torre muy alta se ven más luces, pero éstas se acaban confundiendo y difuminando, casi siempre..Lo mismo les ocurre a los personajes de la novela: sus vidas se entrecruzan; y lo inesperado se acaba convirtiendo en algo cotidiano, porque la sorpresa acaba tomando forma de luz que se diluye, poco a poco: se acaba de detener el tiempo.
Es septiembre, una época de inicios; qué mejor que comenzar leyendo una novela que te desnuda los sentidos…
Comentarios
Un Comentario en ““Un millón de luces”, de Clara Sánchez: desde una torre muy alta de cristal”
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Es verdad que te sientes atrapado desde el principio y sigues leyendo sin saber muy bien porqué, pues el hilo conductor es la propia vida y las miserias de sus personajes, que tienen secretos inconfesables o se avergüenzan de sus errores pasados. Sin embargo, se los van desgranando a la protagonista y a través de ella, los lectores nos sentimos cómplices de unas vidas que pasan sin pena ni gloria pero que se te queda algún pedacito en tu alma.