Bailando la ternura con Ennio Morricone, León Felipe, Amado Nervo y Camille Claudel
16 de octubre de 2008
Escrito por: Zahara
Por amor al compositor italiano Ennio Morricone
De pequeño, Ennio Morricone (Roma, 1928) fue compañero de travesuras del director de cine Sergio Leone, ya de mayores, pasado el tiempo de la adolescencia y demás; Ennio le puso música -inconfundible y magnífica- a las películas de su amigo Sergio, entre ellas: Érase una vez América,Giù la testa ( Agacha la cabeza), C’era una volta il West (Hasta que llegó su hora, Érase una vez en el Oeste), El bueno, el feo, y el malo, La muerte tenía un precio, Por un puñado de dólares…
Le ha obsequiado colores, en formato melodía, entre otras, a las películas de Pedro Almodóvar (Átame), Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Brian de Palma, Marco Bellocchio, Gillo Pontecorvo; y nos ha hecho unos cuantos regalos inolvidables, con las bandas sonoras de La Misión ( Año 1986, a pesar de estar nominado a los Oscar, incomprensiblemente no se lo dieron), de Roland Joffé, la de Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, y la de Días de cielo, de Terrence Malick.
Por amor al poeta zamorano León Felipe
León pertenece a la famosísima y adorable Generación del 27. Farmaceútico de estudios universitarios, y cómico y poeta por vocación.
La obra de León Felipe ( Tábara-Zamora, 1884-1968) suele relacionarse con la del poeta norteamericano Walt Whitman (1819-1892), de la que fue traductor. ¿Qué les unió? Su amor cantado-versado por La Libertad, tan necesaria…
Cómo tú
Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centellas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una Lonja,
ni piedra de una Audiencia,
ni piedra de un Palacio,
ni piedra de una Iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera …
Por amor al poeta mexicano Amado Nervo (1870-1919)
Si tú me dices ven
Si Tú me dices: “¡Ven!”, lo dejo todo…
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada…
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta en el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si Tú me dices: “¡Ven!”, todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome, ¡oh Cristo!, como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar.
Por amor a la escultora francesa Camille Claudel
Vivió 79 años entre el drama, la creatividad y la soledad…Murió sola, ¿por qué? Respuestas que el aire guardará eternamente.. Alumna y amante del maestro Auguste Rodin, no entenderé jamás que su tormentosa vida personal oscureciera su espléndida trayectoria profesional: Claudel Camille fue única, una artista de raíz, y lo demás, está de más…

La petite châtelaine, de Camille Claudel










febrero 25th, 2009 at 3:17
pues… Si, Camile Caludel era una gran artista, pero lo que pasa es que el arte bebe de la vida de uno, si el arte es honesto. Si la vida es tormentosa afecta a la creatividad, para bien y para mal. Hace el arte más intenso pero también desestructura la constancia creativa. Como ya sabrás Camille llegó a perder la razón en algún momento o así se creyó. Siempre fue eclipsada por Rodín a quien debía suponerle un problema que una mujer estuviera a su altura… De hecho hubo esculturas hechas por ella que durante mucho tiempo se atribuyeron a Rodin. ¿No crees que esto puede alterar y transtornar a cualquiera? ¿Y que una persona transtornada no es tan eficaz como una que no lo está?
Las mujeres hemos sido durante siglos invisibilizadas en la historia, también en la historia del arte.