Por amor a la literatura

Más coincidencias, imposible: los dos eran escritores, vivían en Praga y, encima de los encimas del colmo, tenían la misma edad.

Dicen que Kafka era lo más aproximado a un ermitaño de la literatura, y Hasek a un tabernero de la misma.

Es una lástima que Don Destino no les reservara una cita, para hablar y sacar conclusiones interesantes: una verdadera penita.

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