"Mi nombre es Harvey Milk", de Gus Van Sant: la historia de un hombre valiente …
11 de enero de 2009
Escrito por: Zahara
Por amor al director de cine estadounidense Gus Van Sant
Tráiler de Mi nombre es Harvey Milk, en España; Milk, en Estados Unidos

A principio de los años 70, Harvey Milk, después de vivir unos años ocultando su homosexualidad, sale de un armario empotrado, con ganas de respirar sin miedo; se traslada al distrito de Castro, San Francisco, abre una tienda de cámaras de fotografía, y se convierte en el portavoz de la comunidad gay, hasta llegar a conseguir un puesto como supervisor -cargo que ocupó durante 11 meses- en el ayuntamiento: bidón de agua congelada para los políticos más conservadores. Uno de ellos, Dan White, que vivía en una constante frustración personal y profesional, el 27 de noviembre de 1978, lo asesinó en su oficina.
Se pudo haber callado, pero no quiso: su objetivo fue conseguir unos derechos civiles, unas leyes dignas y respetuosas para los homosexuales. Recordemos que en aquella época, y no hace tanto ( asusta que el ser humano sea tan retrógrado, capaz de despreciar a otro por su condición sexual, como si ser homosexual fuera una lacra; en el nombre de qué y por qué), en California, se despedían, sin miramientos, a los profesores homosexuales, porque suponían un peligro para los alumnos. Lo increíble es que un hombre tuviera que vérselas con el mundo sólo por ser homosexual…
Opino lo mismo que el actor protagonista de Mi nombre es Harvey Milk, Sean Penn: “Creo que hay mucha ignorancia en este país sobre este tema. Ningún ciudadano tiene excusas cuando se trata de aprenderse las leyes. Me parece una obscenidad que tengan que estar luchando por conseguir la misma categoría como ciudadanos que tenemos todos los demás. Ojalá esta película sirva para dignificar la situación de los gays.” (COLPISA)








enero 12th, 2009 at 10:06
Los que alzan su voz para defender los derechos de los ciudadanos considerados de “segunda fila” dan pánico a una sociedad retrógrada. Los valientes son utilizados como cabezas de turco. Pero gracias a estos pocos valientes se nos van considerando personas como los demás. A veces los que más repulsión sienten por la homosexualidad, son los que más reprimida la tienen y siguen viviendo su doble vida rebozados en su amargura. Sólo por el qué dirán.
Gracias Harvey Milk por hacernos avanzar un paso más hacia la dignidad.
Gracias Zahara por tu buen gusto y tus opiniones.