"Hermanas", de Josefina Aldecoa: no hay que esconderse del amor que viene marcado por el destino
30 de abril de 2009
Escrito por: Zahara
Por amor a la escritora leonesa Josefina Aldecoa
“Hermanas”, de Josefina Aldecoa. Editorial Alfaguara, 2008. 240 páginas.
Dos hermanas pertenecientes a la clase alta cántabra, Ana e Isabel, crecen juntas, pero sin muchos afectos por parte de sus padres. Ella, la madre, se luce en sociedad, sin apenas reparar en sus dulces niñas. Él, el padre, trabaja y pone orden.
Se muere el padre, la madre se refugia en el alcohol. Aunque apenas se querían, ella se siente insegura sin la presencia de su marido. Las niñas, que ya han hecho mayores, se esconden detrás de unos sueños de niebla tejidos en unas manos vacías de cariño. Ana, la hermana pequeña, sigue los pasos de su madre. Lo que más desea Isabel, la hermana mayor, es apartarse de la fantasmal sombra de su progenitora y del círculo rancio con el que se codea su familia.
Ana es caprichosa, demasiado. Busca marido, pero que sea muy rico. Fija su ambición en los ojos de su primo hermano Ignacio. Éste, que le saca unos cuantos años, tiene en marcha una brillante carrera como diplomático. Ana, de alguna calculada manera, juega con el corazón y la compasión de su primo. Se hace la mártir, dice sentirse sola tras la muerte de su madre y necesitar protección. Ignacio se compromete con la bella y maliciosa Ana.
Isabel se marcha a Madrid a estudiar medicina. Necesita sentirse útil; huir lo más lejos posible de su familia.
Ana y su tía-suegra preparan con excesos y ahínco la boda. Ignacio siente que se está equivocando, pero su excesiva compasividad no le permite reconocer un error que lo convertirá en un infeliz.
Ignacio e Isabel se escriben, quedan, intiman. Se dan cuenta de que están hechos él uno para la otra. La boda se acerca, con pasos infinitamente aplastantes. Isabel no quiere traicionar a su hermana, a pesar de ser consciente de que Ignacio es sólo un capricho para ella.
Ignacio no ama a Ana, ama a Isabel. El silencio lo ahoga y los sentimientos por Isabel le estallan en el alma. Decide seguir adelante con la boda. Su sentido del deber puede con lo que le late en el corazón. Ignacio se asfixia, Isabel se rompe por dentro. Nadie se entera de este gran amor. Él y ella deciden ocultarlo y sacrificar sus vidas por el antojo de una niña mimada.
Ana e Ignacio se casan. Isabel se enzarza con la vida y se convierte en una concienzuda y entregada profesional de la medicina.
Ignacio y Ana son infelices. Ignacio, una vez que ha quedado atrapado por la alianza del matrimonio, se arrepiente de no haber sido valiente y haberse casado con Isabel, la mujer a la que ama.
Ana se queda embarazada, a pesar de no apetecerle tener descendencia que la ate. Nacen dos preciosas niñas. Ana repite el patrón de su madre y se aparta de ellas. Ignacio se convierte en un amantísimo padre. Isabel visita a las bebés, siempre que su trabajo se lo permite.
Ana es muy egoísta, y sabe cómo sacarle partido a sus fingidos encantos. Ana e Ignacio se divorcian. Ignacio respira por primera vez en muchos años.
Isabel e Ignacio quedan tras la ruptura. Ese encuentro marcará, definitivamente, sus vidas para siempre. Deciden estar juntos, y se citan en la antigua mansión de los padres de Isabel y Ana. Algo muy importante va a ocurrir: un giro inesperado volteará los destinos de Ignacio e Isabel.
Ignacio llega el primero a la cita. Isabel no se presentará. ¿Quieres saber por qué? Sólo tienes que leer “Hermanas” para enterarte. Te va a sorprender…
Categoría: Libros, Recomendaciones ~ ~ Trackback







mayo 29th, 2009 at 8:36
Puedes sentirte identificada en algún momento con algún personaje. A mí, al menos, me ha pasado. Puedes sentir dolor, rabia o el mismo placer que siente Ana, Isabel o alguna de las hermanas.Pero desde luego, este libro no te deja indiferente. A veces me entraban ganas de decirle a Ignacio: ¡¡¡¡¡Nooooooo!!!!!!!!, no te cases con Ana, no te merece, pero se tenía que equivocar, vivir en sus carnes ese error para darse cuenta de lo que quería realmente.
Me ha encantado el libro, la forma en que me ha transmitido y lo he sentido y recibido. La reseña, llega a las profundidades del alma, como la bahía cántabra a la familia Arzaga.
Graacias Zahara por dejarme zambullirme en estas palabras, y bucear y perderme y sentir que el tiempo se detiene y no pasa ni pesa.