¿Dios se burla de Rachel?

9 de mayo de 2009

Escrito por: Zahara

Por amor a la escritora canadiense Margaret Laurence

En 1968, Paul Newman dirigió una versión cinematográfica de “Una burla de Dios”, de Margaret Laurence; la llamó “Rachel, Rachel”. La protagonista fue su mujer, la gran Joan Woodward, y el guión estuvo a cargo de Stewart Stern.

La Rachel Cameron de Margaret Laurence es una  mujer de 34 años, maestra de profesión, que vive con su madre enferma. A Rachel le da miedo sentir, amar; le horroriza que le puedan dañar donde más le duele; en el corazón, lugar en el que florecen las semillas del amor y de los sentimientos verdaderos. Rachel se ha construido, a base de mucho esfuerzo, una muralla en torno a ella misma.

A Rachel le duele la vida, y es triste sentirla vacía. Apenas tiene ilusiones, apenas esperanzas. La relación con su madre la tiene asfixiada, ella lo sabe pero el deber le puede. Su madre la trata como a una niña. Su madre no quiere que Rachel crezca y se dé cuenta de que tiene una historia propia que descubrir: su vida.

Rachel no tiene muchas amigas; no se da a conocer a casi nadie. Tiene cierta complicidad con Calla, que es una compañera del trabajo. La vida de Calla rebosa fantasmas.

Rachel no acaba de encontrar su espacio, su aire para respirar sin ataduras emocionales del pasado. Rachel no puede huir de sus pensamientos, y vuelve y vuelve a la infancia, a la funeraria de su padre. Algo se esconde tras sus paredes, algo que se perdió en el olvido y que ahora quiere rescatar.

Acaba de entar el aire en la existencia de Rachel; ese aire tiene forma y nombre; es un hombre llamado Nick.

Es verano en el pueblo de Rachel y Nick, y el calor enciende el fuego de la pasión. Rachel se desata. Arranca las costras de su alma y se entrega a Nick.Tanta rancia contención le pasa factura a la maestra.

Por fin, Rachel se siente liberada; se acaba de conocer y se empieza a gustar. Envuelve sus temores en papel celofán y los lanza al río. La coraza deja paso a la libertad. La tristeza se rinde, la alegría siembra ilusiones. Rachel decide enfrentarse a su presente y abandonar el lastre de su pasado. 

Rachel ha tomado decisiones importantes con respecto a ella, su vida, su profesión, Nick, su madre…¿Quieres saber cuáles? Lo tienes fácil; lee “Una burla de Dios”, de Margaret Laurence.

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