Por amor a la pintora italana Sofonisba Anguissola (Cremona, 1532 – Palermo, 1625)
A pesar de vivir en una sociedad en la que el hombre pautaba el ritmo y la existencia de las mujeres, Sofonisba logró hacerse un hueco -brillante hueco- en el mundo del arte.
Difícil el cometido de Sofonisba, si tenemos en cuenta que las mujeres no tenían ni voz ni voto – no se las dejaba estudiar en las universidades, ni escribir, y ni tan siquiera podían cobrar por sus trabajos-, la actitud de Sofonisba fue muy valiente.
Pero, afortunadamente, no todos los hombres de su época rechazaron su talento, sólo por ser mujer. Vivió durante dos años en Roma (1554-1556), allí tuvo un consejero excepcional; Miguel Ángel Buonarroti, que por entonces contaba con 75 otoños.
Muchas de sus obras fueron adjudicadas a otros pintores, y se le negó, durante muchos años, el lugar que le corresponde en la Historia del Arte.
En el libro- imprescindible- de Ángeles Caso, “Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras”, encontrarás la historia de Sofonisba Anguissola, al completo.

Retrato de Felipe II, que se le atribuyó durante bastante tiempo a Alonso Sánchez Coello, pintor activo de la corte de Felipe II.
La mano del hombre que mecía el arte a su favor.
Este retrato, el de Felipe II, lo realizó Sofonisba Anguissola, como tantos otros…

Autorretrato, de Sofonisba Anguissola, 1955. Museo Lancut, Polonia.
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