Por amor a la escritora brtitánica Jane Austen
Emma Woodhouse, guapa, inteligente, rica, risueña por naturaleza y con una gran casa magnífica, parecía reunir algunas de las mayores bendiciones de la existencia; y llevaba vividos en este mundo casi veintiún años sin que nada la afligiera o fastidiara.
Ya lo advirió Jane Austen, a propósito de los sentimientos que iba a despertar el personaje de Emma: ” Voy a crear un personaje femenino que, excepto a mí, no va a gustar a nadie “. Más o menos….
Emma Woodhouse es cursi, repipi, clasista, alcahueta y metomentodo. No pregunta el cómo y el cuándo, sino que da por hecho, al ser una niña mimada, que sus caprichosos deseos siempre se van a cumplir.
Realiza a la perfeccción el papel de casamentera, pero se le olvida preguntar a las dos partes; y nace el desequilibrio y la desilusión. Se entretiene buscándole maridos a sus “víctimas”, como cualquier ocupación más.
Jane Austen utilizó a Emma Woodhouse para criticar la sociedad inglesa de principios del siglo XIX: posar, posar y posar, y de vez en cuando pasar, pero sin apenas despeinarse. La sociedad a la que pertenecía Emma, a veces encantadora y, las que más, manipuladora.
Si te quedas con esa Jane Austen manejando los hilos que mueven a Emma, le encontrarás su encanto a la novela y, también, a la señorita Woodhouse. De no ser así, el personaje de Emma acaba resultando, a veces ameno y, las que más, cansino.
Douglas McGrath- co-guionista del filme de Woody Allen “Balas sobre Broadway- dirigió y adaptó el guión de la novela de Jane Austen, “Emma”.
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