Por amor a la XII edición del Festival de Málaga-Cine Español 2009
“La vergüenza”, del director David Planell, abrió la última edición del Festival de Málaga, la duodécima, y puso el broche final al ser distinguida con dos de los mejores galardones del certamen: Biznaga de Oro a la mejor película y premio al mejor guión.
“La vergüenza”, escrita y dirigida por David Planell
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Por amor a la Feria de Fotografía MadridFoto (www.madridfoto.es)
Comisarida por Giulietta Speranza, MadridFoto es la primera feria de este tipo que se celebra en Madrid ( Pabellón 6 de IFEMA ).
El arquitecto Andrés Jaque ha diseñado las casetas que ocuparán las galerías participantes: 16 de Madrid, 15 del resto de España y 16 extranjeras.
Ayer abrió sus puertas para los coleccionistas y profesionales, hoy para el resto de los mortales.
Puedes pasarte hoy viernes a partir de las doce, y hasta las 21:00 horas. El sábado: de 12:00 a 21:00 h, y el domingo: de 11:00 a 18:00 h.
350 artistas de la fotografía te esperan este fin de semana en Madrid: no puedes dar esquinazo a una cita tan interesante y luminosa.
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Por amor a la escritora japonesa Yoko Ogawa

“La fórmula preferida del profesor”, de Yoko Ogawa. Editorial Funambulista. Colección Literadura.
Premio Yomiuri 2003
Premio de las Librerías Japonesas
Premio de la Sociedad Nacional de Matemáticas
A los dos meses de su publicación se convirtió en un auténtico fenómeno en Japón:un millón de ejemplares vendidos, un millón en formato de bolsillo…Y con” el profesor de Yoko Ogawa”, las matemáticas dejaron de ser aburridas.
Si tuviera que definir el libro de Yoko Ogawa con una única palabra, ésta sería la de delicioso. Y si necesitara otra, recurriría a elegante.
La pasión que siente el profesor por las matemáticas traspasa las hojas y se te engancha a la piel: acabada la lectura, ya amas las matemáticas (aunque como a la narradora, en otra época, no te gustaran. Y es que como ella cuenta: “el profesor sí sabe enseñar”), al profesor, a la asistenta, a su hijo, e incluso a la cuñada del profesor.
El profesor de matemáticas protagonista de este libro tuvo un accidente en 1975 y perdió la memoria. La suya, su memoria, sólo dura 80 minutos. Consumido ese tiempo no recuerda nada.
Las asistentas, van y vienen: no lo entienden. Llega una nueva, la que se convertirá en la narradora de esta gustosa historia, y en la asistenta y la amiga definitiva.
La asistenta tiene un hijo de 10 años, a quien el profesor bautizará con el nombre de Root, ” porque su coronilla era tan plana como el signo de la raíz cuadrada”.
¿Has escuchado a alguien hablar con números en vez de con palabras? ¿Conoces a alguna persona que le den ataques numéricos?
El profesor le dijo a la asistenta al poco de conocerse:
“Estoy pensando. Que se me interrogue cuando estoy pensando me duele más que si me estrangularan. Entrar así cuando estoy en pleno diálogo amoroso con los números es una falta de educación”.
Para recordar se pone papelitos en su traje desgastado, que engancha con imperdibles. Nada más conocer a la asistenta se colocó uno nuevo en la bocamanga de su traje: “La nueva asistenta”. Detrás de lo escrito, el profesor hizo un dibujito que hacía referencia a la asistenta, que no sabemos cómo se llama.
El desorden y la calma del profesor le dan paz a la asistenta.
“Se atrapan los números por intuición”.
“La raíz cuadrada es un signo realmente generoso que puede dar refugio dentro de sí a cualquier número sin decir nunca que no a ninguno”.
“Todos los problemas tienen un ritmo igual que la música”.
“Lo que más amaba el profesor en este mundo eran los números primos, por su encanto, por la imposibilidad de explicar en qué orden aparecen”.
El profesor detesta las aglomeraciones, por ese motivo apenas sale de casa. El profesor tiene verdadera querencia por la quietud.
¿Los números triangulares son elegantes?
El profesor contagia a la asistenta y a su hijo el amor inmenso que siente por las matemáticas.
El profesor es un ser especial que posee cualidades extraordinarias, aparte de ser un genio de los números.
Root aprecia al profesor; a los dos les une la pasión por el béisbol. Madre, hijo y maestro acuden al estadio a disfrutar de un partido.
¿Los números primos tienen una aureola singular? ¿Cómo se llega a amar a un número primo?
La vieja cuñada del profesor despide a la asistenta. Se echan de menos, a pesar de la no memoria del profesor. Root se escapa una tarde para verlo. Llaman a la asistenta a su nuevo trabajo. Acude a la casa del profesor. Éste, su cuñada, la ex asistenta y Root tienen una conversación. La cuñada, que tampoco sabemos cómo se llama, trata mal a la ex asistenta. Los nervios se exacerban, las voces se levantan. El generoso profesor, aunque desmemoriado, se niega a que su cuñada trate mal a la madre de Root y a Root. Para poner paz coloca encima de la mesa un papel con una fórmula matemática. La fórmula de Euler es la que pone calma y sensatez a un momento feo. El silencio hace presencia. La calma preside la estancia. La madre de Root es readmitida como asistenta. La cuñada viuda se dulcifica.

La asistenta buscó y buscó hasta que dio con el nombre de la fórmula, y conservó el papel como un relicario: le daba fuerzas y sosiego.
“Dios existe porque las matemáticas no tienen contradicción. Y el diablo también existe porque no es posible demostrarlo”. (Frase de un matemático de nombre complicado)
El número 220 tiene un pacto de fraternidad con el 228.
En el espacio que piensa y vive el profesor las discusiones finalizan con extrañas y bellas fórmulas matemáticas.
El profesor siempre trató a Root igual que a un número primo.
Root va a cumplir 11 años, el profesor le regala un guante de béisbol. Su memoria deja de tener 80 minutos de duración. Dos días después de la celebración, internan al profesor en un centro especializado. Once años más tarde, cuando Root estudiaba oposiciones para profesor de matemáticas de secundaria, el genio de los números dio su adiós definitivo.
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Por amor a la escritora londinense Virginia Wolf
“Nadie puede leer o escribir sin estar en perpetua deuda con Defoe, Sir Thomas Browne, Sterne, Sir Walter Scott, Lord Macaulay, Emily Brontë, De Quincey y Walter Pater —para no mencionar sino a los primeros que se me ocurren. Otros, quizás igualmente ilustres, viven aún y el hecho mismo los hace menos formidables”.
” Siento brotar en mí ahora mismo por lo menos seis relatos, y siento por fin, que puedo traducir a palabras todos mis pensamientos. ¿Y si fuera a convertirme en una novelista interesante -no digo en uno de los grandes- pero sí interesante? Curiosamente -para lo vanidosa que soy- hasta ahora no he tenido mucha fe en mis novelas”.
Por amor al cantautor ubetense Joaquín Sabina
Y sin embargo, de Joaquín Sabina

Contigo, de Joaquín Sabina

Así estoy yo sin ti, de Joaquín Sabina

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Por amor al escritor japonés Haruki Murakami

“After Dark”, de Haruki Murakami. Tusquets Editores (Colección Andanzas), 2008. 248 páginas.
“Five Spot After Dark”, del trombonista Curtis Fuller, es la banda sonora del libro “After Dark“, de Haruki Murakami. En este vídeo, su alumno aventajado, el saxofonista alto Benny Golson, le pone su sensibilidad especial a “Five Spot After Dark”.

Abre el libro. La cámara se acaba de encender. Se detiene en la noche de Tokio. Son las doce menos cinco de la noche. La cámara sigue avanzando y entra en un bar llamado Denny’s. En una de sus mesas está sentada una joven llamada Mari Asai. Lee, piensa. Quiere evadirse de sí misma, pero sus ruidos emocionales la machacan.
Música de fondo: “April Fools”, de Burt Bacharach.
Doce menos tres minutos. La cámara entra en la habitación de la hermana de Mari, Eri Asai. Duerme. Alguien la observa desde una televisión encendida. Eri duerme profundamente, no quiere despertar.
Doce menos veinticinco. Tetsuya Takahashi entra en escena. Se detiene delante de la mesa de Mari. La conoce. Se sienta con ella. Hablan. Se despiden. Mari piensa, lee.
La puerta de Denny’s se abre y entra Kaoru. Busca a Mari. No se conocen, pero Tetsuya se la ha descrito. Tetsuya trabaja en un love hotel. Tiene un problema con una prostituta china: un cliente le ha pegado y le ha robado el dinero. Mari habla chino, y Kaoru le pide ayuda. Mari se va con Kaoru.
Llegan a Alphaville, el love hotel , y Mari habla con la mujer que ha sido maltratada por un cliente. Kaoru busca en la cámara de seguridad una foto del agresor. La encuentra.
Doce y treinta y tres de la noche. Habitación de Eri Asai. Continúa sin querer despertar. Duerme por el vacío que inunda su vida.
Una y cuarto de la noche. Mari y Kaoru caminan por una callejuela. Suena el disco “My ideal”, de Ben Webster. Mari le habla a Kaoru de “Alphaville”, de Jean-Luc Godard. ¿Algo que ver con el love hotel “Alphaville”?

Mari se sincera con Kaoru. Necesita sacar a pasear sus miedos. Le habla de la relación con su hermana Eri, ésta trabaja como modelo y hace meses que duerme. Mari se considera el patito feo al lado de su hermana. Ella es la genio de la familia y su hermana la bella. Apenas se comunicaban antes de que Eri decidiera caer en un sueño escondite.
Takahashi ensaya con los de su banda en un local que está cerca del love hotel Alphaville.
Kaoru y Mari se despiden. Mari entra en el bar Skylark. Suena “Sophisticated Lady”, de Duke Ellington

A “Sophisticated Lady”, le sigue “I can’t go for that“, de Daryl Hall & John Oates. Son las dos menos cuatro minutos.

Dos menos diecinueve minutos. Oficina de Kaoru en el love hotel Alphaville. Kaoru hace una copia de la foto del agresor de la mujer china y se la entrega a la mafia china, “los jefes” de la mujer agredida. Sabe que está sentenciando al maltratador.
Tres menos dieciséis. El agresor, Shirakawa, está trabajando en su oficina. El decorado nos transporta hasta la soledad que tan bien reflejaba Edward Hopper en sus cuadros; una soledad sin agallas, perdida en una gran ciudad.
Por una conversación telefónica sabemos que es esposo y padre, además de maltratador. Desconoce lo que acaba de hacer: “No ha podido evitarlo”.
El pianista Ivo Pogorelich interpreta la Suite Inglesa Nº 2 de Bach.

La noche avanza, Tesutya busca a Mari. La mafia busca a Shirakawa. Tesutya y Mari se encuentran, pasean, comen, hablan, se sinceran. Tesutya y Mari se dicen adiós. Mari decide regresar a casa. Entra en la habitación de su hermana Eri, la abraza. Las hermanas se acaban de reencontrar. Son las siete menos diez de la mañana.
Suena Domenico Scarlatti
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