Por amor a la escritora francesa Muriel Barbery
La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Editorial Seix Barral, año 2007. Traducción del francés de Isabel González-Gallarza Granizo.
En el año 2000, la profesora de filosofía Muriel Barbery ( Bayeux, 1969) publicaba su primera novela titulada Golosina, en la que aparecía, como una exhalación, una estrella fugaz repleta de púas que ejercía de portera un tanto atípica.
Unos años más tarde, esa solitaria estrella fugaz, con caparazón de púas incluido, pasó de ser una exhalación a convertirse en la protagonista principal de la segunda novela - gran éxito de ventas y crítica- de Muriel Barbery, La elegancia del erizo.
La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.
Situémonos: La historia de La elegancia del erizo transcurre en París, concretamente en un edificio burgués situado en el nº 7 de la calle Grenelle. Nosotros, como lectores, nos adentraremos en ese edificio, en silencio. Seremos observadores, mientras estemos de visita.
Nada más entrar, una señora bastante antipática nos recibe. Tiene la televisión encendida, y a toda voz. Aunque se esfuerce por aparentar que la estaba viendo, apenas si le prestaba atención. Nos presentamos, y ella de mala gana nos contesta farfullando que se llama señora Michel. Le preguntamos por su nombre de pila, y nos suelta un seco Renée.
Nos despedimos (tenemos la sensación de que la hemos interrumpido en un momento importante), y nos escondemos, con sigilo, para observarla. Algo de ella nos ha llamado poderosamente la atención. A pesar de su aparente brusquedad, su mirada nos ha despertado una profunda ternura. Se trata de una mirada extraña y solitaria que pide a gritos afectos y una oportunidad.
Desde nuestro rincón, en el que permaneceremos hasta el fin de La elegancia del erizo, descubrimos, para empezar, qué momento importante de Reneé hemos interrumpido; el de la lectura. Cuando se siente a solas, salvada del ruido y de las indiscretas miradas, la señora Michel esconde sus púas, saca un libro que tenía escondido entre sus piernas, ilumina con una sonrisa su rostro ajado y comienza a leer, como si la vida se le fuera en ello. Lee a Tolstói, entusiasmada. Y de fondo se puede escuchar a Mozart. En esos momentos no existe nadie más. La señora Michel, Renée, se encuentra en su salsa cultural.
Se acercan unos pasos. Renée esconde su libro de manera apresurada pero como siguiendo un guión – que no es otro que el guión de su vida, el de las apariencias; las suyas y las de los demás-, apaga la música y le da un volumen exagerado a la televisión. Durante horas saluda a los vecinos – fingiendo una falsa amabilidad – que viven en el edificio en el que ella ejerce de portera; burgueses que se guían por las fachadas de las personas y que viven y conviven estancados en unos principios decrépitos, cuya máxima reza: tanto tienes, tanto vales, simulaciones incluidas.
Se acerca la hora de echarle el cierre a la portería. Renée suspira varias veces. La seguimos de cerca. Entra en su casa y se quita la careta. Llama a su gato- León, en honor al gran Tolstói-, lo acaricia y se sienta a ver una película de su admirado director japonés Yasujiro Ozu. La dejamos tranquila mientras parece absorbida por lo que se cuenta en la cinta nipona, a pesar de que se la sabe de memoria.
Subimos, lentamente, por las escaleras del edificio nº 7 de la calle Grenelle. El inmueble entero parece estar dormido, la gente susurra de puertas adentro. Recordemos: las apariencias. Nos llama la atención Paloma, una niña adinerada, de doce años, con el don de la inteligencia como caracterísitica principal, que vive en un auténtico martirio. Se siente incomprendida, y rechaza el entorno banal que le ha tocado habitar. Paloma está en su habitación, atrincherada en su cama, acurrucada en sus pensamientos; planea su suicidio el día que cumpla trece años, que no es otro que el 16 de junio. No soporta más su existencia ni la de los que la rodean. Llora, el corazón le palpita a una velocidad de vértigo. Intenta serenarse con su cuaderno de haikus. Como Renée y la escritora de esta novela, Muriel Barbery, Paloma adora la cultura japonesa.
Un pensamiento la retiene; la señora Michell, la portera de su edificio, no es lo que aparenta ser. Paloma se siente identificada con ella. ¿Qué pueden tener en común una niña burguesa de doce años y una aparente agria portera de más de cincuenta? Paloma lo acaba de descubrir: son almas gemelas. Las dos se han servido de una áspera coraza para esconderse y protegerse. Ese descubrimiento la llena de aladas esperanzas. Paloma se promete que al día siguiente intentará acercarse a la señora Michel. Es raro que dos almas gemelas vivan en el mismo edificio y no se reconozcan. ¡Qué púas más duras tiene la vida!
Paloma intenta cumplir con su promesa y se esmera en conseguir su propósito, pero la señora Michell es mucho más hermética de lo que esperaba.
Un día cualquiera, una luz hace presencia en el edificio nº 7 de la calle Grenelle; entra en acción un nuevo e inesperado vecino: el japonés Kakuro Ozu, un jubilado emparentado, de lejos, con el director japonés Yasujiro Ozu.
Kakuro Ozu, con su amabilidad, comprensión y proximidad consigue derretir – con bastante paciencia y cariño- las púas de Paloma y Renée. Las dos almas gemelas, gracias a Kakuro, se acaban de descubrir; se gustan y aceptan.
Paloma abandona sus ideas de suicidio y Renée se libera de su inclemente caparazón para abrirse, en pleno, a la oportunidad que llevaba toda la vida esperando. Justo cuando toma la decisión de soltar el lastre de la soledad y la apatía, mientras cruza una calle, un destino cruel e imprevisto la aparta, definitivamente, de su recién nacida ilusión…
Apenados salimos de nuestro escondite. No nos esperábamos un final así. Cerramos el libro. Definitivamente: no nos gustan las apariencias, pero nos encantó La elegancia del erizo.
Categoría: Artistas, Creatividad, Escritoras, Libros, Nos gusta, Recomendaciones ~ ~ Trackback








Déjanos tu opinión