Nietzsche, Wagner y Beethoven en “Zarathoustra: Le chant de La Danse”

Por amor a Maurice Béjart y a Gil Roman

Zarathoustra: Le chant de La Danse fue una de las últimas creaciones del artista total de la danza  Maurice Béjart, y su compañía-El Béjart Ballet Lausanne- la representará esta noche en el Teatro Real de Madrid.

Gil Roman, el nuevo director artístico del Béjart Ballet Lausanne- del que Maurice Béjart dijo en más de una ocasión que: No veo más que a Gil Roman para continuar, preservar, poseer mi obra y mis ballets- explicó que Zarathoustra: Le chant de La Danse supone 50 años de intercambio con la literatura de Nietzsche con quien Béjart tuvo un diálogo continuo que le nutrió durante años, a la vez que fue una relación complicada.

Resumiendo:Se trata de un himno a la danza. Para Maurice Béjart ésta era libertad; un arte que comunica con el cuerpo y que está cercano a la idea de Nietzsche de destruirse para construirse cada día.

Se van a realizar cuatro funciones más a partir de hoy jueves día 21 de febrero. Aunque no te guste la danza, si estás en Madrid, dale una oportunidad a Zarathoustra: Le chant de La Danse. Estoy convencida de que saldrás de la función amando la danza. El espectáculo te va a merecer la pena. Y si todavía te queda alguna duda, mira este vídeo.

Au revoir, Maurice Béjart

Por amor a Maurice

El coreógrafo francés Maurice Béjart (1927, Marsella) ha muerto hoy en Lausana, el lugar donde residía desde los años 80, y al que había hecho mundialmente conocido por su Béjart Ballet de Lausana.

Ha sido uno de los mejores coreógrafos de su tiempo, y de otros. Original, innovador(mezcló distintos géneros: el cine, el teatro o la ópera, cubriendo diversas épocas, estilos y civilizaciones) arriesgado( combinó la técnica clásica, con la sacra y la sensual); su premisa, la intención de su vida profesional fue convertir la danza en el arte del siglo XX.

El Pavarotti de la danza afirmaba orgulloso:”Saqué la danza de las salas de ópera para colocarla en el Palacio de los Deportes, en los Juegos Olímpicos, en el Festival de Avignon”

Tenía una ambición y la consiguió: convirtió la danza en arte.

Una muestra de su originalidad: Ballet Béjart con música de Mozart y Queen.