Gallego&Rey han sido los encargados de diseñar el cartel de la 2ª edición de La Risa de Bilbao, del 28 de septiembre al 2 de octubre.

Este año se centrarán en el humor surrealista y homenajearán a un grande del humor gráfico: Francisco Ibañez, el creador, entre otros, de los singulares Mortadelo y Filemón.

Date un paseo por la web del festival (http://www.larisadebilbao.com/), y entérate de la que te han montado.

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Mi sapo Bufo y yo…

Escrito por: Zahara

Por amor a la escritora francesa Fred Vargas

Sin hogar ni lugar, de Fred Vargas

Traducción: Anne-Hélène Suárez Girard

Editorial Siruela ( Siruela/ Policíaca)

Colección: Nuevos Tiempos. 104

Páginas: 256

Faltan pocos minutos para que se cometa un cruento homicidio. El asesino, meticuloso, violento y calculador,  acecha, ansioso, el momento de lanzarse encima de su víctima. Le falta únicamente que su títere, sin saberlo, comience con la función.

Los vecinos de un edificio situado en Nevers, donde una mujer está a punto de ser asesinada, observan como un joven , Clément Vauquer,  con una maceta en la mano, lleva un buen rato contemplando la fachada del inmueble.  Parece despistado y algo lunático, pero vigilante. Apariencias, sólo apariencias…

El plan del criminal se inaugura con éxito, y según lo maquinado por su mente enferma. Ha conseguido que todas las miradas se centren en Clément Vauquer, mientras él consigue su propósito: matar. El reloj de la venganza actúa de una manera siniestra, y a golpe de tijera.

Louis Kehlweiler, “el Alemán” -traductor literario desde hace años, aunque en otra época de su vida fue policía e  investigador del Ministerio del Interior- lee la noticia del brutal asesinato sentado en un banco del parque. Su sapo, Bufo, le acompaña, mientras resopla.

Clément Vauquer aún no es consciente del lío en el que se acaba de meter; se podría decir que es un joven poco espabilado y con un leve retraso mental. Su vida ha sido difícil; lleva años sorteando toda clase de escalones demasiado pedregosos. En cuanto le tienden una mano, se  refugia en ella, sin miramientos.

El teléfono de la  casa de Clément vuelve a sonar, y por segunda vez le piden lo mismo. Le prometen, como en la primera ocasión, un puesto de trabajo, pero antes tiene que volver a llevar una maceta a una mujer, no sin antes esperar un tiempo prudente en la entrada de la casa. Clément Vauquer, dentro de su aparente magnánima inocencia, vuelve a aceptar el encargo de la voz embustera.

Los vecinos de este segundo edificio, también situado en Nevers, se fijan en un joven extraño que lleva un buen rato esperando en la  acera con una maceta en la mano. Mientras tanto, un hombre con sed y hambre de vendetta se prepara para cometer otro asesinato. El telón se levanta, el homicida se destapa.

Clément Vauquer se da de bruces con  la realidad cuando lee la noticia de los dos crímenes en el periódico. Comienza a atar cabos, y siente la trampa. Los vecinos han hablado de su significativa y aparentemente poco casual presencia en los dos lugares, con maceta en mano. La policía sospecha de él.

Clément necesita ayuda. ¿Quién podría socorrerle? Sólo se le ocurre una persona:  su querida Marthe,  una exprostituta que cuando él era pequeño le enseñó a leer y escribir, además de darle mucho amor y cariño sincero. Marthe regenta una librería de libros de segunda mano en París.

Por fin, la encuentra: Marthe no cree que Clément, su niño, sea un asesino, y le ofrece su apoyo incondicional, aunque ella sabe que Clément va a necesitar mucha más ayuda que su fe ciega.

Marthe recurre a un viejo amigo, Louis Kehlweiler, “el Alemán”.  Después de escuchar a Marthe, Louis no está muy convencido de la inocencia de Clément, pero a pesar de sus dudas acepta ayudar a Marthe, por la amistad que les une.

“El Alemán” y su inseparable Bufo viven en un cochambroso caserón con tres pintorescos compañeros (“los evangelistas”): su sobrino Marc, Lucien y  Mathias. Los tres son historiadores- un medievalista, un estudioso de la Primera Guerra Mundial y un investigador de la prehistoria-  que sobreviven como pueden, picoteando por aquí y por allá, y no haciéndole ascos a ningún trabajo.  A los tres, además, les pierden los misterios. Y “el Alemán” les sirve uno en bandeja de platino.

“El Alemán” y sus tres mosqueteros se pondrán a investigar los asesinatos de las dos mujeres hasta que se topan con la sorprendente verdad. Con este descubrimiento la vida de Clément Vauquer dará un giro de 180 grados. ¿Verdad o mentira?

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Hace poco más de una década, la escritora y periodista  Silvia Grijalba, dejó su puesto de trabajo estable en el periódico El Mundo, para apostar por la literatura, en cuerpo y alma. Dos novelas despúes, y la gestación, puesta en marcha y nacimiento  del que ella ha catalogado como “el libro de su vida”( Contigo aprendí, con reciente premio incluido), su desafío profesional, por el que se arriesgó hace unos años, ha merecido la pena. La escritora  lo confiesa en una entrevista realizada por Alberto Ojeda para la revista El Cultural.

De hecho es la novela que quiero escribir desde hace 11 años, cuando dejé la seguridad de un contrato fijo con El Mundo y decidí dedicarme por completo a la literatura. En parte, las dos novelas previas que tengo publicadas han sido una especie de preparación o entrenamiento para escribir ésta, mucho más compleja y mucho más delicada por ser una historia familiar. Y el Premio Lara es como un acto de justicia poética para alguien que se arriesgó tanto por dedicarse a la literatura.

Tras once años gestando Contigo aprendí, la escritora Silvia Grijalba siente que ha cumplido su mayor y más ambicioso reto; parir una historia con la que se sentía en deuda, a la par que fascinada; la de su abuela paterna, una mujer nada convencional, con un elevado sentido de la justicia, que supo adaptarse a los cambios, reinventarse y brillar con luz propia en cualquier lugar y circunstancia.

Ya está a la venta Contigo aprendí, de Silvia Grijalba: una novela con tintes biográficos ( el tributo de una nieta a una abuela con una personalidad arrolladora) que te transportará por la historia de una mujer que saboreó  la vida intensamente y a su manera.

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Los hilos del corazón, de la escritora francesa Carole Martínez

Editorial Tusquets. Colección Andanzas

Traducción de Javier Albiñana Serain

Páginas: 376

 

 

 

Lo misterioso, la fantasía, lo alucinante, lo trágico y lo sobrenatural se entremezclan en este libro en el que todo  lo que va cosiendo la modista Frasquita Carrasco, vecina de un recóndito pueblo andalúz y heredera de una tradición mágica de cinco generaciones de mujeres enérgicas, cobra vida de una manera espectacular.

De madres a hijas va pasando el don, hasta que le llega el turno a Frasquita Carrasco, que asombrada, va aceptando y conociendo su mágica herencia. Prenda que cose, prenda que se llena de colores, sentimientos, palpitaciones, expresión  y dulzuras. Y no solo prendas, incluso llega a coser a un gallo, el gallo de su marido ( obsesionado con hacerse rico con las pelas de gallos), al que revive constantemente, después de dejarse la vida en las peleas.

Ella hace felices a los demás con sus puntadas mágicas, con sus vestidos de ensueño, con sus creaciones maravillosas,  convirtiendo lo cotidiano en asombroso y las penas en momentos increíbles.

Un día, su marido, se juega a Frasquita en una pelea de gallos, con el gallo cosido por ella, ya maltrecho, después de haberlo resucitado en un sinfín de ocasiones. Su marido pierde la apuesta, y Frasquita tiene que entregarse a otro hombre. Comete el adulterio pactado por su marido y huye con sus hijos. En su huida por los montes de la Andalucía de finales del siglo XIX,  se encuentra con unos rebeldes que están escondidos en la montañas. Y lo inesperado vuelve a apoderarse del corazón de Frasquita; mientras cose el cuerpo herido del jefe de los rebeldes, una historia de amor comienza a germinar. Pero el destino le tiene reservada otra huida; llega a África, donde nacerá su última hija y donde Frasquita podrá reencontrarse consigo misma.

Frasquita Carrasco teje vidas utilizando sus hilos mágicos y Carole Martínez utiliza las palabras para tejer esta historia cargada de sentimientos y experiencias enigmáticas.

Los hilos del corazón, de Carole Martínez, un libro fascinante y muy recomendable.

 

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Por amor al Octavo Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada, del 9 al 13 de mayo

La bellísima ciudad de Granada, cuna de artistas y de parajes extraordinarios, durante estos días sabe y suena a poesía…

El VIII Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada – fundado y creado por Daniel Rodríguez Moya y Fernando Valverde- sigue apostando por el saludable propósito con el que nació: acercar la poesía a una inmensa mayoría, despojándola de ese halo de exclusividad con el que parece que es percibida. Falso, totalmente falso: la poesía es para todos. Aproxímate, disfruta de ella y lo podrás comprobar, en primera persona. Es así de sencillo. La poesía es un fascinante cajón de sentimientos y experiencias; te da mucho más de lo que tú esperas.

Estos días en Granada la poesía se pasea por las calles, los coches, los taxis, los autobuses, las almas, los camiones, las tiendas, los escaparates, los cines, las farolas, las casas, los parques… Poesía invadiendo, dulcemente, corazones y lugares.

Y este año, además, la poesía flirteará con una de sus compañías preferidas: la música.

Mañana jueves recibirán una visita de Nobel de Literatura: Mario Vargas LLosa ( aceptó el encargo, encantado de asistir al festival, antes de saber que le iban a conceder el Premio Nobel de Literatura: grande y cercano, Mario Vargas LLosa), que aunque no escriba poesía la ama, lo suficiente y más como para conversar y hablar de ella.

Artistas llegados desde Sudamérica recitarán sus versos y establecerán un diálogo alrededor de su amada; la poesía.

Y como la poesía, este festival te ofrece más de lo que esperas. Cada año abordan una nueva causa en defensa, siempre, de los derechos humanos. Hoy miércoles, 11 de mayo, reivindicarán  los derechos humanos en el Sáhara Occidental, con una lectura de poemas en el Teatro Isabel la Católica, también se proyectará el documental “Amargo como la vida, dulce como el amor, suave como la muerte”, de Ático 7.  Toda esta  buena y necesaria causa estará iluminada por las poesías de los artistas saharauis Chejdan Mahmud Yazid y Luali Lehsen.

 Venga, vente a la bella Granada, que ella y la poesía te están esperando para hacerte un regalo.

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Por amor a la escritora francesa Muriel Barbery

La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Editorial Seix Barral, año 2007.  Traducción del francés de Isabel González-Gallarza Granizo.

En el año 2000, la profesora de filosofía Muriel Barbery ( Bayeux, 1969) publicaba su primera novela titulada Golosina, en la que aparecía, como una exhalación, una estrella fugaz repleta de púas que ejercía de portera un tanto atípica.

Unos años más tarde, esa solitaria estrella fugaz, con caparazón de púas incluido, pasó de ser una exhalación a convertirse en la protagonista principal de la segunda novela - gran éxito de ventas y crítica- de Muriel Barbery, La elegancia del erizo. 

La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.

Situémonos: La historia de La elegancia del erizo transcurre en París, concretamente en un edificio burgués situado en el nº 7 de la calle Grenelle. Nosotros, como lectores, nos adentraremos en ese edificio, en silencio. Seremos observadores, mientras estemos de visita.

Nada más entrar, una señora bastante antipática nos recibe. Tiene la televisión encendida, y a toda voz. Aunque se esfuerce por aparentar que la estaba viendo, apenas si le prestaba atención. Nos presentamos, y ella de mala gana nos contesta farfullando que se llama señora Michel. Le preguntamos por su nombre de pila, y nos suelta un seco Renée.

Nos despedimos (tenemos la sensación de que la hemos interrumpido en un momento importante), y nos escondemos, con sigilo, para observarla. Algo de ella nos ha llamado poderosamente la atención. A pesar de su aparente brusquedad, su mirada nos ha despertado una profunda ternura. Se trata de una mirada extraña y solitaria que pide a gritos afectos y una oportunidad.

Desde nuestro rincón, en el que permaneceremos hasta el fin de La elegancia del erizodescubrimos, para empezar, qué momento importante de Reneé hemos interrumpido; el de la lectura. Cuando se siente a solas, salvada del ruido y de las indiscretas miradas, la señora Michel esconde sus púas, saca un libro que tenía escondido entre sus piernas, ilumina con una sonrisa su rostro ajado y comienza a leer, como si la vida se le fuera en ello. Lee a Tolstói, entusiasmada. Y de fondo se puede escuchar a Mozart. En esos momentos no existe nadie más. La señora Michel, Renée, se encuentra en su salsa cultural.

Se acercan unos pasos. Renée esconde su libro de manera apresurada pero como siguiendo un guión – que no es otro que el guión de su vida, el de las apariencias; las suyas y las de los demás-, apaga la música y le da un volumen  exagerado a la televisión. Durante horas saluda a los vecinos – fingiendo una  falsa amabilidad – que viven en el edificio en el que ella ejerce de portera; burgueses que se guían por las fachadas de las personas y que viven y conviven estancados en unos principios decrépitos, cuya máxima reza: tanto tienes, tanto vales, simulaciones incluidas.

Se acerca la hora de echarle el cierre a la portería. Renée suspira varias veces. La seguimos de cerca. Entra en su casa y se quita la careta. Llama a su gato- León, en honor al gran Tolstói-, lo acaricia y se sienta a ver una película de su admirado director japonés Yasujiro Ozu. La dejamos tranquila mientras parece absorbida por lo que se cuenta en la cinta nipona, a pesar de que se la sabe de memoria.

Subimos, lentamente, por las escaleras del edificio nº 7 de la calle Grenelle. El inmueble entero parece estar dormido, la gente susurra de puertas adentro. Recordemos: las apariencias. Nos llama la atención Paloma, una niña adinerada, de doce años, con el don de la inteligencia como caracterísitica principal, que vive en un auténtico martirio. Se siente incomprendida, y rechaza el entorno banal que le ha tocado habitar. Paloma está en su habitación, atrincherada en su cama, acurrucada en sus pensamientos; planea su suicidio el día que cumpla trece años, que no es otro que el 16 de junio. No soporta más su existencia ni la de los que la rodean. Llora, el corazón le palpita a una velocidad de vértigo. Intenta serenarse con su cuaderno de haikus. Como Renée y la escritora de esta novela, Muriel Barbery, Paloma adora la cultura japonesa.

Un pensamiento la retiene; la señora Michell, la portera de su edificio, no es lo que aparenta ser. Paloma se siente identificada con ella. ¿Qué pueden tener en común una niña burguesa de doce años y una aparente agria portera de más de cincuenta? Paloma lo acaba de descubrir: son almas gemelas. Las dos se han servido de una áspera coraza para esconderse y protegerse. Ese descubrimiento la llena de aladas esperanzas.  Paloma se promete que al día siguiente intentará acercarse a la señora Michel. Es raro que dos almas gemelas vivan en el mismo edificio y no se reconozcan. ¡Qué púas más duras tiene la vida!

Paloma intenta cumplir con su promesa y se esmera en conseguir su propósito, pero la señora Michell es mucho más hermética de lo que esperaba.

Un día cualquiera, una luz hace presencia en el  edificio nº 7 de la calle Grenelle; entra en acción un nuevo e inesperado vecino: el japonés Kakuro Ozu, un jubilado emparentado, de lejos, con el director japonés Yasujiro Ozu.

Kakuro Ozu, con su amabilidad, comprensión y proximidad consigue derretir – con bastante paciencia y cariño- las púas de Paloma y Renée. Las dos almas gemelas, gracias a Kakuro, se acaban de descubrir; se gustan y aceptan.

Paloma abandona sus ideas de suicidio y Renée se libera de su inclemente caparazón para abrirse, en pleno, a la oportunidad que llevaba toda la vida esperando. Justo cuando toma la decisión de soltar el lastre de la soledad y la apatía, mientras cruza una calle, un destino cruel e imprevisto la aparta, definitivamente, de su recién nacida ilusión…

Apenados salimos de nuestro escondite. No nos esperábamos un final así. Cerramos el libro. Definitivamente: no nos gustan las apariencias, pero nos encantó La elegancia del erizo.

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Pasa, siéntate y, si te apetece, toma nota

Sofá Boeri by Knoll

Diseñador: Cini Boeri

 Año: 2008

 

Silla Stich by Cappellini

Diseñador: Adam Goodrum.

Año:  2009

 Por amor al poeta ovetense Ángel González

 Nada es lo mismo

                                                                 La lágrima fue dicha…

Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.

¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?

No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:

Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

                                                                     Ángel González

Doce libros para el mes de mayo:

1- La elegancia del erizo, de Muriel Barbery

2- La leona blanca, de Henning Mankell

3- Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami

4Ritos de muerte. Un caso de Petra Delicado, de Alicia Giménez Barlett

5- Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero

6- El lamento del perezoso, de Sam Savage

7- Rembrandt van Rijn, de  Sarah Emily Miano

8- Los Grope, de Tom Sharpe

9- Los hilos del corazón, de Carole Martínez

10- A cada cual, lo suyo, de  Leonardo Sciascia

11- Sin hogar ni lugar, de Fred Vargas

12- Dime quién soy, de Julia Navarro  

 

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Por amor a la lectura

Anota en tu calendario la fecha del domingo 19 de diciembre pues, tras más de un año, El Club Literario vuelve a abrir sus puertas. Volvemos con el mismo espíritu de fomento de la lectura, con obras escogidas por los propios socios del Club, de modo que esperamos que vuelvas con muchas ganas de leer y de compartir tus opiniones.

Te esperamos el 19 en el chat del Club (www.elclubliterario.com) para compartir con nosotros la inauguración de esta tercera etapa. Mientras tanto se ha habilitado esta dirección de email (inauguracion@elclubliterario.es) para resolver las dudas que puedan surgiros.

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Por amor a la escritora salmantina Carmen Martín Gaite

“La Reina de las Nieves”, de Carmen Martín Gaite. Editorial Anagrama, 1994. 

Todo el mundo tiene derecho a equivocarse y a rectificar. Todos y todas merecemos una segunda y hasta una quinta oportunidad.

La niebla, la nieve puede pasar por tu vida, en un momento determinado, y devorarte, sin que apenas te dé tiempo de reaccionar. Cayó la tormenta y te pilló en medio, te quedaste agazapado, indefenso. No pensaste ni por una milésima de segundo que podrías salvarte de semejante chaparrón, pero lograste salir victorioso.

Silencio. La magia de Hans Christian Andersen acaba de instalarse en la novela de Carmen Martín Gaite, “La Reina de las Nieves”. Sí, sí, tienes razón,  se titula igual que la historia en siete episodios del escritor danés; por algo será.

Ven, te cuento. Una noche nevaba, Carmen Martín Gaite escribía su novela, cuando se le apareció la Reina de las Nieves, en persona. Le traía un mensaje: “Sería un honor para Hans Christian Andersen sobrevolar tu libro. Yo me ofrezco como hilo conductor, con el permiso del maestro”.

No existen palabras suficientes para definir el encanto y el entusiasmo que conviven, flirtean y revolotean dentro de “La Reina de las Nieves“, de Carmen Martín Gaite. Sólo una recomendación: hazle un favor a tus emociones y lee la novela de la escritora salmantina; tu sensibilidad te lo agradecerá.

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Por amor a la pintora italana Sofonisba Anguissola (Cremona, 1532Palermo, 1625)

A pesar de vivir en una sociedad en la que el hombre pautaba el ritmo y la existencia de las mujeres, Sofonisba logró hacerse un hueco -brillante hueco- en el mundo del arte.

Difícil el cometido de Sofonisba, si tenemos en cuenta que las mujeres no tenían ni voz ni voto – no se las dejaba estudiar en las universidades, ni escribir, y ni tan siquiera podían cobrar por sus trabajos-, la actitud de Sofonisba fue muy valiente.

Pero, afortunadamente, no todos los hombres de su época rechazaron su talento, sólo por ser mujer. Vivió durante dos años en Roma (1554-1556), allí tuvo un consejero excepcional; Miguel Ángel Buonarroti, que por entonces contaba con 75 otoños.

Muchas de sus obras fueron adjudicadas a otros pintores, y se le negó, durante muchos años, el lugar que le corresponde en la Historia del Arte.

En el libro- imprescindible- de Ángeles Caso, “Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras”, encontrarás la historia de Sofonisba Anguissola, al completo.

Retrato de Felipe II, que se le atribuyó durante bastante tiempo a Alonso Sánchez Coello, pintor activo de la corte de Felipe II.

La mano del hombre que mecía el arte a su favor.

Este retrato, el de Felipe II, lo realizó Sofonisba Anguissola, como tantos otros…

Autorretrato, de Sofonisba Anguissola, 1955. Museo Lancut, Polonia.

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