“Una noche en vela”: la antología poética de César Simón
Por amor al poeta valenciano César Simón
César Simón era un hombre tranquilo, afable, con un brillo especial en su mirada, más que en sus ojos. Aunque despistado, no dejaba nunca pasar lo importante de la vida: era un nadador de pensamientos sensitivos.
César Simón fue un maestro, siempre; sencillo, sabio y humilde, como lo son los grandes. Cercano y en su mundo; el contraste de un poeta que disfrutaba de lo cotidiano tanto como de la música de su adorado Chopin.
Hablaba, muchas veces, sin apenas palabras; te observaba por encima de sus gafas, y lo entendías. Estar cerca/ a su lado/ con él era ver pasar el tiempo encima de una colina con olor a mar: todo era posible con César, el maestro: un hombre, un poeta y un profesor con la generosidad, enorme y azucarada, como compañera.
No tenía aires de grandeza, sólo de crecer; crecer como ser humano y descubrir nuevos caminos en su trayecto preferido, la poesía. La música se fusionaba en César, como el sentimiento con el amor.
Los que tuvimos la inmensa suerte de tratarlo, dialogar, reír y compartir con él; lo extrañamos.
Una noche en vela (Editorial Renacimiento, 2006) es la antología de su obra póetica, a cargo del poeta valenciano Vicente Gallego.
Hay que leer a César Simón; su obra te invita a la reflexión, al encuentro con las emociones desnudas que arrinconamos. Leyéndolo se te encogen hasta los suspiros; por lo hallado.
Su poesía es un encuentro con la voz del alma: de lo pequeño a lo que nos da la vida.
Nocturne, de Chopin
“El estupor y la maravilla”, de Pablo d’Ors: la conquista del amor siempre será la meta
Por amor al escritor madrileño Pablo d’Ors
Y tan significativa como “la entrada” 500 es la 501, por eso he querido dedicársela a uno de los libros que últimamente más me ha sorprendido: El estupor y la maravilla, de Pablo d’Ors ( Editorial PRE-TEXTOS).
Tanta fue la sorpresa que me llevé sin esperarla, que me leí sus flamantes 407 páginas -con su letra proporcionada- de un tirón; a la sombra de un árbol y con el sol como fondo.
¿Qué me hizo leer sin parar? El interés por una historia diferente, repleta de guiños inteligentes, que me indujo, con sabia sutileza, a tomar notas, doblar páginas, sonreír y pensar.
Qué destacaría: que la esperanza en un mañana mejor siempre es posible, si se sabe esperar…La búsqueda de lo realmente importante, a pesar de que tarde en llegar…
Lo que se cuenta: la vida de Alois Vogel como vigilante en el (imaginario) Museo de los Expresionistas de Coblenza.
Durante 25 años, Alois custodia con mimo y entrega las diferentes salas del museo a las que es destinado: de Franz Macke a Paul Klee, hasta llegar, en su 25 aniversario como vigilante, al amor de su vida: Gabriele Münter.
Este canto a lo sencillo y cotidiano, que apenas sabemos apreciar, una inmensa mayoría, da comienzo cuando Alois decide escribir sus memorias, animado por su mujer Gabriele, y relatar, con todo lujo de detalles, su grata experiencia como vigilante del museo: con 34 primaveras otoñales, la biografía de Alois cobra sentido, porque encuentra un motivo y un sentido a su caminar: su trabajo en el museo. A partir de este preciso momento-acontecimiento, toda su existencia, sus instantes, sus motivaciones y sus ilusiones girarán alrededor de sus quehaceres diarios en el lugar donde trabaja, siente y se reafirma. No tiene nada más, no quiere tenerlo: Alois es un solitario por decisión propia; no busca, se deja encontrar.
Va pasando de sala en sala, y de cada una de ellas aprende algo nuevo. Su primera sala: vigilar los cuadros de Franz Macke; aprovecha para contar su vida desde pequeño, sus primeras impresiones en el museo.
Lo trasladan a la Sala de Wassily Kandinsky, muy a su pesar. Alois se rebota, se enfurece, necesita expresar su desagrado, pero nadie da la cara; sólo una carta en su casillero le informa del cambio. Él busca respuestas, que no va a tener: comienza a espiar a sus compañeros; necesita ponerle cara al director del museo, al que considera el máximo responsable de su traslado.
Cambio a la Sala de Max Beckmann: las reuniones sindicales, el buzón de sugerencias. Alois comienza a hablar solo. Descubre desconchones en la pared y pintadas; entra en el juego, y pinta las paredes, a escondidas.
Me quedo con: “… que las palabras no suenan de igual modo pronunciadas a solas que con alguien presente. Frente a un interlocutor, las palabras se pierden en la comunicación; desaparecen, por decirlo así, al llegar a su destinatario. Por el contrario, pronunciadas a solas, esas mismas palabras quedan largo tiempo en la atmósfera, sin desvanecerse.”
Cambio a la Sala de Oskar Kokoschaka: en su sala hay un copista, al que él acaba imitando: “Al igual que los alumnos rodean al buen maestro mientras éste explica la lección, eran muchos los visitantes que, atraídos por su prodigioso hacer, se congrebaban en torno a un copista que realizaba su labor en un modesto rincón de la Sala Kokoschka.”
“Hasta esta fecha, yo había creído que para disfrutar de un cuadro al óleo convenía clausurar todos los sentidos menos la vista, de forma que nada la distrajese. Gracias al copista, comprendí que también pueden verse con los oídos y las manos; que la pintura puede escucharse, y que es precisamente así, con el oído y el olfato, con el tacto, como debe ser vista. En realidad, hay cuadros de Kandinsky y de Klee que sólo se pueden ver si primero se escuchan.”
Y de tantas horas en silencio, observando, mirando a las personas que entran y salen, se detienen, hablan, cuchichean:
“Tras una larga experiencia escuchando conversaciones interrumpidas y observando el comportamiento humano, he llegado a una doble conclusión: que el arte no es ni mucho menos el tema sobre el que más se conversa en los museos y que los bancos de las salas no se solicitan tanto por su escaso número cuanto por el cansancio que sólo el arte ( y la religión) pueden procurar.”
“De no haber trabajado en el Museo de los Expresionistas de Coblenza nunca habría sabido de las inmensas posibilidades y variaciones que admite eso que llamamos raza humana. Antes de ser vigilante, todos los seres humanos se me antojaban bastante parecidos entre sí, por no decir escandalosamente similares: todos teníamos brazos y piernas, sentimientos, prejuicios, temores, ideas…Había sí, diferencias entre unos y otros….pero todas las diferencuas eran insignificantes -o eso me parecía a mí- en comparación con las semejanzas. Fue en la Kokoschaka cuando tuve la impresión contraria: que las divergencias eran más notables y numerosas que los parecidos, de donde deduje que lo primero que suele verse es lo que une y sólo después aquello que nos separa.”
Cambio a la Sala de Piet Mondrian: su relación de amistad con la guardarropera Frau Loeffler; hasta que ésta muere, inesperadamente, al resbalarse en la bañera.
La compra compulsiva de libros de arte; la mayoría de ellos ni los acababa de leer.
Comienza a contar las baldosas del suelo; se aburre, su sala apenas recibe visitas; es una sala solitaria, como él.
Descubre una pequeña mancha en el techo; y su imaginación comienza a volar.
“La raíz del empobrecimiento espiritual de la vieja Europa radica en la incapacidad del europeo medio de tener los ojos cerrados durante cierto tiempo. Resulta incomprensible que no enseñen a los niños a tener los ojos cerrados y, sobre todo, a cerrarlos bien cuando es pernicioso para su crecimiento. Yo, por ejemplo, no supe cerrar los ojos hasta que me destinaron a la Mondrian. Gracias a Mondrian, o a su silenciosa sala, aprendí a cerrar los ojos y a sentarme sin hacer nada -una de las actividades humanas más elementales y, al mismo tiempo, más elementales.”
“Asistí a muchos milagros cuando aprendí a permanecer sentado con los ojos cerrados. Por de pronto, el inacabable mundo de los sonidos, indescriptible tanto en razón de sus múltiples matices como por sus infinitas combinaciones o mezclas.”
Sexto traslado de sala; a la de Paul Klee.
Revive los recuerdos pobres de su madre y de su padre…
Entra en su vida, a bocajarro, el cuadro de El equilibrista, de Paul Klee. Alois se siente identificado con ese equilibrista. Comienza a buscar reproducciones del cuadro de Klee. Las pega en un álbum, que guarda con sigilo.
“…mi Álbum del equilibrista no es, simplemente, un homenaje a El equilibrista de Paul Klee, sino a todo el museo e, incluso, a todos los museos de mundo y- no exagero- al arte en general. Quiero decir que la mejor forma de conocer muchas cosas es atender sólo a una..”
Comienza a viajar guiado por las rayas de su pantalón: su imaginación ya se ha independizado de él mismo; ya posee vida propia.
Aparece en escena la mosca Klee.
Y de Klee al amor de su vida: Gabriele Münter.
“Nada sucede exactamente como imaginamos; la imaginación nunca sabe ser tan espléndida como la realidad”
Celebra los 25 años como vigilante en el museo, y Gabriele lo está esperando en la puerta de su casa. No te cuento cómo ni por qué; lo tienes que descubrir por ti mismo; es un giro del destino fantástico.
Después de tanto tiempo, Alois reflexiona acerca de lo vivido; por supuesto, en el museo.
“Si pudiese trabajar en este museo otros veinticinco años, seguramente continuaría descubriendo otras tantas compañías secretas…….Ahora me doy cuenta de lo acompañado que he estado siempre: siempre he tenido la sombra de los objetos, las voces de los visitantes, mi reflejo en un cristal; siempre he gozado de una figura femenina atravesando el patio de las columnas, de un papelito con un nombre de una dirección, de una guardarropera que me esperaba rodeada de perchas …….; y he admirado, con la lupa en el bolsillo, el generoso arte del copista, tan anónimo y necesario…..he hecho excursiones por mi pantalón y, en fin, he visto a Dios mismo en una mosca que vino a visitarme a mi sala durante nueve días…”
Y la conclusión a una vida, a un dejarse, por fin, encontrar:
“Lo más grande de mi vida ha sido Gabriele porque fue ella quien me hizo ver que mi vida era grande, ella fue quien me ayudó a entender que no existe una sola vida humana que no merezca ser contada…”
El estupor y la maravilla, de Pablo d’Ors: un soplo literario fresco y elocuente para degustar con los cinco sentidos.
El inspector Dupin: al servicio de su majestad Edgar Allan Poe
Por amor al escritor estadounidense Edgar Allan Poe
He aquí el maestro de la llamada novela negra, el fundador, el padre, el que inauguró el género: Edgar Allan Poe. Sin sus aportaciones, a saber qué, cómo, dónde y cuándo.
En 1841 Edgar Allan Poe estrenaba el género policial, de novela negra o como se quiera llamar, con Los crímenes de la calle Morgue, el primer relato de detectives de la historia de la literatura.
Y aparece en escena, dispuesto a resolver los casos- por muy complejos que éstos sean- el inspector Auguste Dupin; atento, brillante, extravagante, analítico y extraordinario.
El inspector Dupin protagonizó Los crímenes de la rue Morgue, El misterio de la Marie Rogêt y La carta robada, reunidos en una trilogía por obra y gracia de la editorial Seix-Barral, y traducidos por Julio Cortázar.
XXI Semana Negra de Gijón: con la misma ilusión de siempre, o más
Por amor a la Semana Negra de Gijón

“Cuando amas”, de César Simón, meciendo a “La novia del viento”, de Oskar Kokoschka
Por amor al poeta valenciano César Simón
Cuando amas
Permanece en silencio cuando amas.
Escucha al fondo
la vastedad de la respiración,
la gota de agua y el rumor del viento.
Y ven lejos.
Ven, al amor, de lejos.
Desde la noche,
desde el desierto,
arrimado a los muros,
a perecer en él, como acto único.
Por amor al pintor austríaco Oskar Kokoschka
La hija del viento, de Oskar Kokoschka
Dave Eggers: filántropo, además de editor y escritor
Por amor al escritor norteamericano Dave Eggers
Dave Eggers (Boston, 1970) edita revistas (McSweeney’s y The Believer ), escribe novelas de éxito y tiene una fundación (826 Valencia: un centro de voluntariado que ayuda a niños y adolescentes marginados, más de un millar, con programas extraescolares y clases de escritura).
Su último libro publicado en España, por la editorial Mondadori, Qué es el qué (2007), relata los sucesos reales que le ocurren a un niño, Valentino Achak Deng, que se pierde durante la guerra de Sudán.
Durante más de dos años, el escritor estuvo en contacto con Valentino, al que conoció tras recibir una carta de Mary Williams, fundadora de una asociación de acogida de niños refugiados y perdidos en Estados Unidos.
La novela cuenta los pasos que tuvo que caminar Valentino, por una región plagada de minas, desde su país natal hasta llegar a Kenia y Etiopía.
Dave Eggers nos arrima, con destreza, fuerza y sensibilidad, a una realidad que, desgraciadamente y cada vez más, tienen que padecer miles de refugiados, sin distinciones.
Los beneficios que se vayan obteniendo por la compra de Qué es el qué irán a parar a la Fundación Valentino Achak Deng (www.valentinoachakdeng.com), que se encargará de repartirlos entre los los refugiados sudaneses.
A ver si cunde el ejemplo…
“El sueño de Alejandría”, de Terenci Moix: el sueño continúa
Por amor a Ramón Moix i Messeguer alias Terenci Moix
Terenci Moix( Barcelona 1942- 2003) escritor, cinéfilo y amante de la historia del antiguo Egipto, vendió más de un millón y medio de ejemplares de No digas que fue un sueño- Premio Planeta 1986-, todo un hito, en la época en la que sucedió; hasta que llegó Carlos Ruiz Zafón.
Al sueño no dicho le siguió El sueño de Alejandría: magnífica.
¿Por qué enganchan los libros de Terenci Moix? Porque son diferentes; trata la historia con manga ancha emotiva, y armonía narrativa. Sus personajes están vivos; te hacen sentir y disfrutar, te provocan reacciones, tanto a favor como en contra, pero no te dejan impasible.
Era de Augusto, la historia arranca- arrancar no significa ser segunda parte- con algunos personajes de No digas que fue un sueño.
Mueren Cleopatra y Marco Antonio, Alejandría es derrotada por los romanos; el mundo lo gobierna Roma y Augusto. Y comienzan a mover los hilos a su favor, nunca en contra, repartiendo ciudades a reyes con los que pretenden quedar bien; concertando bodas por compromiso…
En este libro entran en escena algunos de esos tejemanejes: el rey Juba II de Mauritania y la princesa Cleopatra Selena, hija de Cleopatra y Marco Antonio, se casan, por imposición romana. E hilando fino, nos encontramos con Fedro- jardinero-poeta-escritor-, eje de la historia; que posee aspiraciones de un mundo mejor, y está dispuesto a cumplir sus anhelos de libertad. Terenci nos presenta a Fedro como un ser excepcional: un luchador con el ansia de la vida trazada en la piel.
Vive la historia de Egipto con un entendido excepcional: Terenci Moix.
“El Mago”, la biografía autorizada de Paulo Coelho: y con él llegó la polémica
Por amor a Fernando Morais
El encargado autorizado de escribir la biografía del autor de El alquimista, ha sido el periodista Fernando Morais; y lo que ha encendido la mecha de los dimes y diretes han sido las referencias que se hacen en el libro a la relación, supuestamente, de conveniencia mantenida por Paulo Coelho y la ABL (Academia de las Artes Brasileña).
Según se cuenta en El Mago, la ABL aceptó el ingreso de Coelho, en el 2002, porque el escritor no tenía hijos y se especulaba que en caso de muerte, Paulo podría dejar parte de su fortuna a la academia. También se asegura que se le dejó ocupar un sillón académico porque su ingreso iba a ejercer un afecto-atracción-sol para la prensa; efecto solar que la academia aprovechó para mostrar una imagen renovada, de cara al público.
Y la polémica llegó al río, y éste casi se desborda, tanto que la presentación de El Mago se iba a realizar en la sede de la ABL, pero, después de leer lo leído, ésta se echó atrás, y en un comunicado expresó que no era oportuno que se presentara en sus salas ofendidas.
Paulo envío una nota a los medios, intentando justificar lo escrito por Fernando Morais en su biografía consentida:.
“Que en ningún momento interfirió en la redacción de la biografía, y que apenas se limitó a abrir sus archivos personales a Morais. “Es decir, Fernando (Morais) es libre para especular lo que desee sobre mi ingreso en la ABL.”
Una de cal, y hasta dos. En El Mago se desvela que el segundo libro de Paulo Coelho, Manual práctico de vampirismo, publicado en 1985, no lo escribió Paulo sino un amigo y colaborador, registrado como Toninho Buda.
Años más tarde, cuando Paulo se convirtió en un escritor mediático y millonario en ventas, pidió que todos los ejemplares del Manual práctico de vampirismo fueran retirados de las librerías, alegando que se trataba de un trabajo de calidad ínfima, pero nunca contó que el autor no había sido él.
Estos libros que pedía Paulo Coelho que desaparecieran, los podía haber escondido, fácilmente, Carlos Ruiz Zafón en su Cementerio de los Libros Olvidados…
“Grandes esperanzas”, de Charles Dickens: las casualidades no existen
Por amor a Charles Dickens
Grandes esperanzas, del mejor retratista de la Inglaterra del siglo XIX -mediante las palabras y un estilo inconfundible-es una obra renacedora, cargada de mensajes y personajes únicos, propios de lo mejor de las arcas imaginativas y realistas de Charles Dickens.
Criado en un ambiente muy humilde, del que nunca se olvidó y el cual intentó plasmar en sus novelas, a modo de crítica social, nunca fue víctima de su pasado sino todo lo contrario: éste le sirvió para demostrar que la vida es una noria que gira sin descanso; hay que saber estar atentos. Su ejemplo vital y profesional viene a demostrar que se puede salir adelante, y que es posible voltear la vida hasta toparse, en cualquier momento, con la diosa Fortuna, o que la vida te puede voltear hasta mostrarte su rostro más amable…
Charles Dickens nació pobre, y tuvo que trabajar desde pequeño. A pesar de que no pudo ir a la Universidad por no tener recursos económicos, no dejó de prepararse y estudiar.
Dotado de una sutil ironía, Dickens le sacó un jugoso y necesario partido social a su literatura: denunció en sus libros, a través de sus personajes y de sus historias, todas las miserias y abusos que pasaban los que tenían la calle y la penuria como hogar; y eran vejados por los pudientes…
Con el paso de los años y de los libros que fue escribiendo se convirtió en un defensor de los derechos de las clases menos favorecidas, y un crítico de la estratificada sociedad victoriana, la suya, la que él tuvo que padecer. Una injusta sociedad que te catalogaba nada más aterrizar en la vida; si nacías pobre, a poco podías aspirar; si nacías rico o noble, el mundo era tuyo, y los demás a servirte. Charles Dickens rompe esta sociedad clasista en sus novelas, demostrando que las grandes esperanzas no entienden de clases, y que le pertenecen, por derecho, al hombre, sea cual sea su estatus.
El azar se desmonta en Grandes esperanzas; y nos anuncia, con firmeza, que las casualidades no existen…
Primero se publicó por entregas en un periódico que editaba el propio escritor; y en el año 1861, las entregas se juntaron para tomar la forma, desde la primera hasta la última página, de un libro fascinante, con el entramado de las relaciones humanas como caudal narrativo, y la esperanza viva como ilustre maga.
Pip es un niño huérfano y pobre, que vive con su hermana y su cuñado. La noria comienza a girar para él cuando conoce en la calle a un presidiario, al que ayuda. Al poco, el presidiario es encarcelado, de nuevo. Otro encuentro relevante lo marcará; conoce a Estela: una niña rica y repipi, de la que se enamorará, por desgracia, sin remedio. Estela es la protegida de una mujer mayor, rica y mugrienta llamada señora Havisham; y con ella Dickens sacó a relucir toda su artillería irónica. En la caracterización de este personaje, en el que los contrastes se abarrotan, se chocan y se pelean, hasta convertir a la acaudalada señora Havisham en un personaje amargo, pérfido y grotesco.
Estela, la niña cursi, humilla a Pip por ser pobre; ingrata Estela, qué poco iban a durarte las burlas.
La noria se detiene y le muestra su cara más amable a Pip, cuando le comunican que una persona anónima le ha dado una gran cantidad de dinero, y que se tiene que marchar a Londres a vivir con una adinerada familia.
Y llegados a este punto, las grandes esperanzas se materializan en el mundo de Pip: conócelas adentrándote en el libro de Charles Dickens.
“La historia interminable”, de Michael Ende: bienvenidos a Fantasía
Por amor a Michael Ende

La historia interminable es un libro arrebatador donde habita la Fantasía sin edad; la realidad y la ficción se entrelazan, en verde y rojo, para que tú, el auténtico protagonista de esta historia de prodigios narrativos, te atrevas a cruzar la línea de lo que separa lo mágico de lo que no lo es.
Nada es lo que parece en este libro de simbolismos inteligentes y tramas laboriosas. Mientras lo lees, Michael Ende, a través de Bastián Baltasar Bux, llama a la puerta de tus sentidos:
-Toc-toc, querido lector, ¿se puede? Sí, adelante. Tengo un mensaje para ti. Dámelo, por favor. No dejes nunca de leer; los libros son fuente de sabiduría y libertad. Atrévete a escribir, inténtalo. Leer y escribir son dos experiencias únicas. Adentráte en el País de la Fantasía, y disfrútalo.
El autor acaba de lanzarte un jugoso anzuelo para que entres en su universo: el mundo de la creación literaria, ¿te atreves?
La letra que inaugura el primer capítulo empieza por la vocal A, el segundo con la letra B; hasta llegar al último, que comienza con la letra Z. Michael Ende se recorre el País de la Fantasía jugando con las letras del alfabeto, a sus anchas.
Bastián Baltasar Bux, el personaje que cruzará la línea invisible de lo mágico; es un niño al que sus compañeros de clase marginan, sin piedad, por su aspecto físico; está gordo. Bastián se refugia en los libros; éstos no lo marginan, le regalan emociones y sueños…
Sin saber cómo, es lo que tiene la Fantasía, Bastián entra en un libro llamado La historia interminable, donde Atreyu, su alter ego héroe, intenta ayudar a la emperatriz del País de la Fantasía, que se encuentra muy enferma: necesita urgentemente un nombre para Fantasía, sino ésta desaparecerá, y la Nada…..
¿Quieres saber qué hará la Nada si Bastián Baltasar Bux no encuentra un nombre para Fantasía? Cruza la línea, y entérate…
Fantasía nacerá de nuevo a través de tus deseos, Bastián, que se harán realidad a través de mí…
La historia interminable; una fantasía en verde y rojo…En verde está escrito lo que sucede en la vida real y, en rojo, lo que ocurre en el mundo de la Fantasía…
Lector: tus deseos se pueden hacer realidad, en verde y rojo; no lo olvides…