“La isla”, de Giani Stuparich: sin miedo a la muerte
Por amor a Giani Stuparich
Hay temas difíciles de abordar en literatura, y salir airosos. Uno de ellos, sin duda, es el momento del punto y final: la muerte.
Nadie puede escapar a ese peaje último. Todos tenemos que pasar por ese instante; el de la despedida y cierre definitivo a la vida.
El escritor Giani Stuparich (Trieste 1891-Roma 1961) con La isla consigue, de un modo magistral, mirar fijamente a los ávidos ojos de la muerte, sin miedo ni artimañas.
Giani nos presenta una antesala de la muerte enternecedora, cargada de momentos emotivos. Una muerte que se prepara de la mejor manera posible: desde la vida y el amor.
Un padre enfermo, sabedor de su destino, le pide a su hijo que lo acompañe hasta la isla del Adriático en la que nació. Una vez allí, y con el bellísimo paisaje como fondo narrativo, padre e hijo se enfrentarán a la despedida con una relación transparente: se sincerarán el uno con el otro. La vida no se detiene y la muerte espera: ¿cómo afrontar ese instante del adiós final?
Los dos aprenderán a sacarle partido a esos últimos días; el padre ve en la luz, en el mar, en la hermosísima naturaleza de la isla en la que nació, unos recuerdos que necesitaba rescatar para cerrar su ciclo; y el hijo lo acompaña desde el silencio, la palabra y el calor.
La isla, de Giani Stuparich: un libro al que siempre hay que regresar para darse un baño de calma…
Gabo y el amor
Por amor a Gabriel García Márquez
Antes de que el 2008 dé sus últimas campanadas, el escritor colombiano Gabriel García Márquez publicará una nueva novela que aún no tiene título.
El libro se centrará en el amor; en ese amor tan particular y vivo que él nos regala en sus narraciones; se trata de un sentimiento que te iza hasta arriba, muy arriba, y te envuelve, sin miramientos.
Hace cuatro años que publicó Memorias de mis putas tristes, y desde entonces lleva trabajando en el libro que verá la luz editorial a finales de este año.
Según confesó en un programa de Radio Caracol; después de cinco borradores el libro, que contará con unas 250 páginas, le empieza a gustar.
“Obras completas”, de Pedro Salinas:”Mi vocación es de abuelo: todo el resto es literatura”
Por amor a Pedro Salinas

Las Obras completas, de Pedro Salinas, publicadas por Cátedra, están compuestas por tres espléndidos volúmenes: el primero dedicado a la poesía, la narrativa y el teatro; el segundo, a la obra ensayística y el tercero, al espistolario. Su obra al completo nos viene a recordar que Pedro Salinas fue un poeta que escribió teatro, narrativa, ensayos, daba clases de literatura, era un viajero incansable y hacía crítica literaria mientras absorbía la realidad para nutrirse de ella.
El poeta se nutre de la realidad, lo mismo que el cuerpo humano del aire, no podría vivir sin él, y lo mismo le pasa al poeta con la realidad… El poeta absorbe la realidad, pero, al absorberla, reacciona contra ella; lo mismo que el aire se exhala después de pasar por una transformación química en los pulmones, la realidad vuelve también al mundo transformada, en parte, por la operación poética.
Me gusta en este mundo todo lo que revela algo, todo lo que tiene detrás de su apariencia una magia reveladora, todo lo que deja traslucir algo ( ¡Qué hermosas palabras, traslucir, trasluz!) Más que verdades busco revelaciones.
La edición la ha realizado Enric Bou, y se podría comparar con la obra maestra de un artesano de la recopilación y el estudio; artesano que se mueve entre la pasión y el cuidado del más mínimo de los detalles: impecable.
Continúo sin entender que se publiquen unas cartas privadas (Epistolario); unas cartas que Pedro Salinas no escribió, seguro, para ser leídas por millones de ojos sino sólo por las personas a las que iban destinadas; me refiero a las cartas de amor, a las cartas que les escribió a sus amigos, entre los que se contaba Jorge Guillén.
Pedro Salinas fue un maravilloso catador de campos y urbes. La residencia en un lugar no le impedía conocerlo como si lo descubriese en un viaje.
“El barón rampante”, de Italo Calvino: un libro de cabecera
Por amor a Italo Calvino 
Cosimo Piovasco di Rondo tiene 12 años, y es el futuro heredero de la baronía de Rondo, un lugar situado en la boscosa Liguria del siglo XVIII.
Decide primero dejar de comer caracoles. Con su postura lo que busca comunicar, a los oídos sordos de sus progenitores y familia, es que no quiere sentarse a comer en la misma mesa que ellos.
Harto decide subirse a un árbol y no bajarse jamás: promesa que cumple.
Cosimo, tocado por la magia de su creador, el gran Italo Calvino, acaba normalizando su vida encima del árbol, y los demás lo acaban aceptando, excentricidades incluidas.
Encaramado en el árbol, Cosimo seguirá intentando hacer de su mundo uno mejor, y no dudará en ayudar a sus súbditos siempre que lo necesiten.
No falta el amor en este libro tocado por la varita mágica de un creador de primera.
El Barón rampante está narrado con un estilo impecable, que te invita a soñar desde el lugar de los imposibles que se pueden convertir en realidades posibles, si uno lo desea.
“Una persona se fija voluntariamente una difícil regla y la sigue hasta sus últimas consecuencias, ya que sin ella no sería él mismo ni para sí ni para los otros”
La perfección creativa roza este libro de grandes descubrimientos…
¿Por qué no le concedes la libertad a tus sueños de niño? Es muy fácil, sólo tienes que leer El Barón rampante y dejarte llevar…
Fue el 15 de junio de 1767 cuando Cosimo Piovasco di Rondo, mi hermano, se sentó por última vez entre nosotros. Lo recuerdo como si fuera hoy.
“El juego del ángel”, de Carlos Ruiz Zafón: récord de ventas en un fin de semana
Por amor a Carlos Ruiz Zafón
El día 17 de abril aparecía en escena el nuevo libro del escritor catalán Carlos Ruiz Zafón, desde que en el año 2001 publicara La sombra del viento.
El juego del ángel llegó a lo grande y arrasó, tanto que en su primer fin se convirtió en récord de ventas absoluto: 230.000 ejemplares, lo que supuso un 70% de las reservas que ya habían hecho los libreros, impresionante.
Poesía, historias, arte, originalidad, ciencia, nuevas tecnologías y frescura:”Nocilla Experience”
Por amor a Agustín Fernández Mayo

El mundo se rige por el azar de un parchís, no por las mecánicas leyes del ajedrez. Es lo que se puede leer en la contraportada de Nocilla Experience, y lo afirma Agustín Fernández Mayo, un físico gallego que fue llamado por la literatura y la poesía (él mismo acuñó el término Poesía pospoética) para refrescarla e innovarla; y leído lo leído, lo va consiguiendo.
Nocilla Experience (Alfaguara) es el segundo libro del Proyecto Nocilla: se trata de una trilogía que dio comienzo con Nocilla Dream, y que se acabará con Nocilla Lab.
El título encabezado por la palabra Nocilla ya nos advierte de lo que nos podremos encontrar al abrir la primera página del libro: textos que después de haber mezclado varios sabores intentando encontrar puentes en común entre el arte, la ciencia y las nuevas tecnologías, han derivado en un sabor único, sabroso, a ratos difícil, a ratos no, pero, sobre todo, delicioso, vamos; renovador.
Nocilla Experience está formada por 112 textos independientes pero con un importante punto en común: la búsqueda.
Y cómo se nos muestra esa búsqueda: a través de diálogos vivos, originales, increíbles, con abuntantes y jugosas referencias musicales, tecnológicas, geográficas, divulgativas y tecnológicas.
Y qué busca: eso ya depende de ti. Léete Nocilla Experience y encuentra el tesoro…..
“Vivir adrede”, el nuevo libro del gran de Mario Benedetti, “porque todo es adrede”
Por amor a Mario Benedetti

Con 87 años, el escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti (Paso de los Toros, 1920) continúa regalándonos auténticas joyas literarias.
Con su nuevo libro Vivir adrede asegura, con el humor divino que lo caracteriza, que no tiene ninguna intención de abandonar la literatura y, por supuesto, la vida: “No voy a irme así nomás. Tendrán que echarme sin motivo. Yo y mis talones en la Tierra decidimos no, que aguantaremos”.
Un Benedetti atrevido, siempre renovado y nuevo, sincero, audaz, entrañable, irónico mágico y más lúcido que nunca, hace un repaso por los grandes males del mundo: drogas, guerras, destrucción del medio ambiente, y más males indeseables.
En Vivir, Adrede y Cachivaches, la primera parte del libro, después de darle un repaso al paso del tiempo, la actitud ante la vida y la idea de la trascendencia, concluye que todo sigue igual, que la esencia de los fantasmas del ser humano son los mismos; nada parece haber cambiado, lamentablemente.
“El miedo nos abre los ojos y nos cierra los puños”, afirma el escritor, que está seguro de que en este mundo hay que tomar partido porque “los escépticos van y vienen sin nada. Y, lo que es peor, sin nadie”.
“Cuidado con desanimarse si algún tonto nos dice que nos falta un tornillo. Todo mandante, ya sea el mandamás o el mandamenos, se afana (sobre todo cuando se afana) en no ser sencillo”. “Hay varias especies de miserables, entre ellos, por supuesto, los asesinos, los canallas, los uxoricidas, los degolladores, los verdugos, los envenenadores, los parricidas, los recónditos, ladinos, furtivos, solapados, que se enmascaran de honestos, se camuflan de héroes, se fingen generoso para conseguir su loca ambición que no es otra que el poder”.
En Adrede condena y critica los fanatismos, los imperialismos y las guerras y las desgracias sin fin que provocan los hombres activa o pasivamente.
El relato Últimas moradas viene a confirmar el título de su libro: “Todo es adrede: los celos y el recelo, sospechas y codicias, odios en desmesura, el rencor y la pugna” porque, dice, “la consigna es someternos, mentirnos el futuro, reconocernos nada”.
En Calamidades realiza una parada necesaria en el lenguaje, y se pregunta quién ha empleado alguna vez “palabras como rongigata, enruna, cadañal, pruriginoso, luquidámbar, cachunde, zarapito, despavesadura? Imagino que el diccionario se ha de reír a carcajadas cuando nos apabulla con esta jeringoza y nos deja taciturnos”. Sabio e imprescindible, Benedetti, sin duda.
En Cachivaches, una colección “de aforismos o artefacto”, al más puro estilo Nicanor Parra, y “haiku”, el género poético japonés en el que trabaja últimamente, se divierte y nos divierte con un estilo y una ironía a lo grande y colosal.
“Cuando tenemos sueño, los bostezos salen a pedir de boca”, “Las ubres de las señoras se llaman tetas” o “En materia de drogas, si uno abusa del kif hace puf” “, ponen el broche de oro y diamantes a Vivir adrede, en el que este escritor sencillo y afable afirma que tiene lo que tiene y nada más, pero que no se queja.
Grande, Mario Benedetti.
Carlos Fuentes y “su mejor novela”: “La voluntad y la fortuna”
Por amor a Carlos Fuentes
En una entrevista concedida a la emisora mexicana Radio Centro, el escritor Carlos Fuentes ha asegurado que acaba de finalizar su mejor novela, La voluntad y la fortuna, que se publicará en España y en México en septiembre de este año.
600 páginas que están en fase de revisión, y que según el escritor son la continuación de un ciclo que abrió hace cinco décadas con su primera novela La región más transparente: “Es un arco literario de 50 años de la vida nacional”.
“Corazón coraza”, de Mario Benedetti, y una fotografía de Michael Grecco
Por amor a Mario Benedetti
Corazón coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Por amor al fotógrafo Michael Grecco
“La canción de los misioneros”, de John Le Carré: Un libro con conciencia (2ª parte)
Por amor a John Le Carré. Por amor a África

“Los problemas actuales de África proceden del periodo colonial, de los que aún no se ha sabido recuperar. No ha encontrado los medios, siempre ha sido caldo de cultivo, de intereses para los más poderosos. África debe gobernar África, para quien el futuro del continente no debe ser determinado por una globalización y explotación aleatorias” ( John Le Carré)
“Me llamo Bruno Salvador. Mis amigos me llaman Salvo, y mis enemigos también” Así, con esta presentación, comienza La canción de los misioneros de John Le Carré, el libro número 20 de su carrera.
La canción de los misioneros es una llamada de atención a la conciencia del mundo: un libro audaz que critica la manipulación y el abuso de los países poderosos. África llora, y qué hacen los demás; extaerle hasta las entrañas. Todo vale con tal de llenarse los bolsillos.
Bruno Salvador, apodado Salvo, es el protagonista y narrador en primera persona de este alegato, en formato novela, contra las injusticias que ha tenido que padecer y padece África.
Salvo es un joven huérfano que crece obsesionado por las palabras y las lenguas africanas minoritarias. Quizá sea esta pasión la que consigue mantenerlo vivo y al margen de las fechorías de los asultos. Nacido de la unión entre un misionero católico de origen irlandés y la hija del jefe de una tribu del Congo, Salvo, uno más de los muchos hijos secretos que tiene el Vaticano, fue “tapado” por la Iglesia y educado bajo las faldas del padre Michael, y no sólo educado, lamentablemente.
Gran coleccionista de lenguas africanas desde su infancia, pronto se convierte en un profesional cualificado y muy solicitado, en un intérprete de lenguas africanas minoritarias.
Salvo aparece dibujado, en un principio, como un tipo ingenuo, impulsivo y políticamente correcto, con ganas de crecer profesionalmente.
Conoce a Penélope, una periodista inglesa de carrera vertiginosa, de la que se enamora al primer pulso pero de la que se desenamora al segundo. Se casan, y el amor empieza a ir cuesta abajo. Penélope va a la suya y Salvo se refugia en su trabajo; y es trabajando cuando conoce a Hannah, una enfermera congolesa, de la que se encandila al primer golpe de vista, sin apenas mediar palabras. En ella ve renacida una olvidada querencia por su tierra, África.
Poco después, el Servicio de Inteligencia Británico, para el que ya había trabajado en otras ocasiones, se pone en contacto con él para encargarle una misión muy importante. Salvo se siente muy halagado, pues confía ciegamente en ellos. Tiene que partir precipitadamente hacia una isla perdida en medio del Mar del Norte.
En esa reunión tan importante, en la que Salvo tiene que ejercer de intérprete, se encuentran por un lado empresarios occidentales con ganas de explotar el Congo, y por el otro los mandamases cargados de guerras absurdas del Congo. Mientras está interpretando las palabras de unos y de otros se da cuenta del juego sucio que se traen ambos entre manos: los poderosos quieren expoliar el Congo y quedarse con sus riquezas minerales.
La medio dormida conciencia africana de Salvo despega a lo alto: despierta y decide, junto con Hannah, que va a parar esa situación como sea…Y aquí comienza la acción.
Si quieres saber más, ya sabes, léete La canción de los misioneros, de Jonh Le Carré, que aunque no se trata de la mejor de sus novelas, te abrirá los ojos, si es que los tenías adormecidos.