Gabriel Celaya, José María Cano, José Saramago: y el sol se tiene que arrimar a un lado
Por amor al poeta vasco Gabriel Celaya
Cuéntame cómo vives, cómo vas muriendo
Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.
Cuéntame cómo vives;
ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).
Cuéntame cómo mueres;
nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.
Cuéntame cómo mueres;
cómo renuncias -sabio-,
cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.
Gabriel Celaya (1911-1991)
Por amor al músico madrileño José María Cano
Arroro, Arroro, cantada por Ainhoa Arteta, de la ópera Luna, de José María Cano
Por amor al escritor portugués José Saramago
Os dejo con una delicia, un extracto de Ensayo sobre la ceguera (Ensaio sobre a cegueira), de José Saramago, posiblemente su mejor novela. Un texto sabio e imprescindible.
“De la puerta del ala derecha empezaron a llegar voces anunciando que ya no quedaba sitio, que todas las salas estaban llenas, hubo incluso ciegos que fueron empujados de nuevo hacia el zaguán, exactamente en el momento en que, deshecho el tapón humano que hasta entonces atrancaba la entrada principal, los ciegos que todavía estaban fuera, que eran muchos, empezaban a avanzar acogiéndose al techo bajo el cual, a salvo de las amenazas de los soldados, irían a vivir.
El resultado de estos dos desplazamientos, prácticamente simultáneos, fue que se trabó de nuevo la pelea a la entrada del ala izquierda, otra vez golpes, de nuevo gritos, y, como si esto fuese poco, unos cuantos ciegos despistados, que habían encontrado y forzado la puerta del zaguán que daba acceso directo al cercado interior, empezaron a gritar que allí había muertos. Imagínese el pavor.
Retrocedieron éstos como pudieron, Ahí hay muertos, hay muertos, repetían, como si los llamados a morir de inmediato fuesen ellos, en un segundo el zaguán volvió a ser un remolino furioso como en los peores momentos, después la masa humana se fue desviando en un impulso súbito y desesperado hacia el ala izquierda, llevándose todo por delante, rota ya la línea de defensa de los contagiados, muchos que ya habían dejado de serlo, otros que, corriendo como locos, intentaban escapar de la negra fatalidad.
Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados.”
Lorca que te quiero Lorca…
Por amor al poeta granadino Federico García Lorca
La poesía de Federico García Lorca, cuando intimas con ella, la conoces a fondo, acaba creándote adicción. Esto mismo le ocurrió al cantautor nacido en Montreal, Leonard Cohen; lo suyo, como lo de otros muchos, fue un amor a primera vista; y hasta hoy: pasión que escala emociones.
El pasado 28 de enero se presentó en Nueva York una edición ilustrada, la primera, de Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca. Edición de Pedro Tabernero, ilustraciones de Alfredo Sánchez y prólogo de Leonard Cohen…
Lorca vive en Nueva York
Nunca volvió a España
Se fue un tiempo a Cuba
Pero ha vuelto a la ciudad
Supo que lo habían matado
Pero no, mira
Vive en Nueva York
Aunque no le gusta.
El cantautor le canta al poeta:
Federico, Ella, Louis y Pablo: al son de un día de celebraciones
Por amor a ti
Quiero llorar mi pena y te lo digo
Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.
Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.
Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.
Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.
Federico García Lorca
Summertime, cantada por Ella Fitzgerald & Louis Armstrong
Me falta peinado para celebrar tus cabellos
Me falta tiempo para celebrar tus cabellos.
Uno por uno debo contarlos y alabarlos:
otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,
yo sólo quiero ser tu peluquero.
En Italia te bautizaron Medusa
por la encrespada y alta luz de tu cabellera.
Yo te llamo chascona mía y enmarañada:
mi corazón conoce las puertas de tu pelo.
Cuando tú te extravíes en tus propios cabellos,
no me olvides, acuérdate que te amo,
no me dejes perdido ir sin tu cabellera.
Pablo Neruda
What a wonderful world, de Louis Armstrong
Todos los días tienen algo de celebración, pero hay días, necesarios, que uno se tiene que detener, algo más…
Radiohead y Oasis acompañan los versos de Carmen Conde
Por amor al grupo británico Radiohead
Creep, de Radiohead
Por amor a la poetisa cartagenera Carmen Conde
Identificación
¡Mis ojos no te buscan sobre la tierra inmensa!
eres tú mis ojos dilatándose.
Mis ojos te contienen; si lloras tú por ellos
soy yo que me libero de mí para que llores.
¡Cuán tú soy yo conmigo, amor; qué me enajenas!
¡Qué mío tu vivir y qué mía tu muerte
viniéndote de mí, muriéndome contigo!
La trama del latir en cuerpo que no es tuyo,
ni mío solamente: un cuerpo de dos seres
que funden la unidad de dos que ya son uno.
Carmen Conde
Por amor a la banda de Manchester Oasis
Wonderwall, de Oasis
Interpretando fotográficamente la realidad con Gabriele Basilico
Por amor al fotógrafo milánes Gabriele Basilico
Gabriele Basilico ( Milán, 1944) otea la ciudad, cámara en mano; unos ojos de luz con los que descubrir lo más escondido que habita en la metrópoli…
Sus fotografías nos revelan cómo se transforman las ciudades, desde todos los ángulos posibles, y cómo éstas, con sus complejidades y contrastes, se pueden documentar, también, desde el prisma del equilibrio y la coherencia.
Siempre rastreando, cámara a cuestas, Gabriele Basilico retrata el cuerpo lánguido y el rostro eterno, moderno, veterano, frenético y silencioso de las ciudades, con sus plazas, monumentos, sus edificios - los más jóvenes y otros con muchos años en sus fachadas; sus aglomeraciones, que simulan balancearse con el vaivén de una sociedad que parece no descansar jamás: en blanco y negro, y con infinitos matices visuales, la vida se mueve diferente.
Si estás o vives en Madrid vas a poder disfrutar, hasta el 18 de octubre, en la Galería Oliva Arauna (calle Barquillo nº 29), de una exposición que muestra algunas de las más interesantes miradas urbanas de Gabriele Basilico.

San Francisco 2007, de Gabriele Basilico
Joaquín Giannuzzi, la poesía de lo cotidiano
Por amor al poeta argentino Joaquín Giannuzzi
La poesía es un modo de acceder a un conocimiento trascendente. Con mi poesía quiero plantear los enigmas de este mundo.
Se acaba de publicar Un arte callado (Ediciones del Dock, de la colección Pez náufrago), de Joaquín Giannuzzi; delicatessen, en formato versos, que recoge sus poemas no aparecidos en ningún libro y, también, sus poemas póstumos, algunos de ellos manuscritos. Un total de 60 exquisiteces más, que se añaden a la obra de un hombre cuyo oficio le llevó a escribir por un impulso a la vida.
La vida, la muerte -la que le quita todo sentido a la vida-, la condición del ser humano, la denuncia de las injusticias, el amor, la lluvia, lo que permanece, lo que se va, lo racional, la locura del hombre, la ambición de poder, la búsqueda, el encuentro, la partida; una existencia, sin metáforas, retratada con la belleza de lo esencial.
Joaquín Giannuzzi sabía sorprender, a propulsión. Lo demostró hasta en su último adiós.
Te estoy escuchando
Escucho tus movimientos en la habitación contigua;
tu respiración bajo la luz menguante,
cómo revuelves cosas
hurgando entre papeles, objetos que ceden a tu mano libre.
Una existencia en firme, imbatible, maciza, bien resuelta y
continua.
Mi perplejidad de este lado de la pared, alimentada
por tu rumorosa pulsación.
Si el misterio nos separa
como una lámina traslúcida
¿cómo creer en la indiferencia
con que el universo te deja en libertad?
Joaquín Giannuzzi
Golucho, las manos de un artesano de la pintura, y el lenguaje del cuerpo
Por amor al pintor madrileño Golucho
Palabras pintadas al óleo que buscan el color del alma, el sonido del deseo…
abonaste con tu lengua el liquen de la demencia,
flor:
cuenco de melancolía G.
Lara, de Golucho. Óleo sobre tabla. Verano de 2001
“Fotopoemario”: poemas de Joan Brossa y fotografías de Chema Madoz
Por amor al poeta catalán Joan Brossa
Per ser feliç, mortal, camina sempre i oblida. ( Joan Brossa)
(Para ser feliz, mortal, camina siempre y olvida)
Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998) definió su profesión, la de poeta, con sentido del humor -era un artesano de la ironía, además de un fabricante, con duende, de metáforas-, y palabras rescatadas de la luz, que transcienden más allá, bastante más allá, de su genuina iluminación…
Si no pogués escriure, als moments d’eufòria seria guerriller, als de passivitat prestidigitador. Ésser poeta inclou totes dues coses.
Si no pudiera escribir, en los momentos de euforia sería guerrillero, en los de pasividad prestidigitador. Ser poeta incluye las dos cosas.
Joan Brossa fue un grande de la palabra visual; la que se oye, se huele, y camina con el sonido del acompañamiento…
Por amor al fotógrafo madrileño Chema Madoz
Abrid las ventanas, de par en par, que va a entrar la fuerza imaginativa de la luz natural, en blanco y negro…La luz, natural, disolviéndose en tramas, que se enamoran de las formas de los objetos más variados; objetos que se convierten en imágenes, sugerentes, que nos seducen, sin remedio; y nuestra mirada interior aprende a vibrar: acaba de cobrar vida la reflexión de lo visto y sentido…
Por amor a los poemas que se dejan envolver por imágenes
¿Qué ocurre cuándo se juntan dos artistas latiendo pasión creativa?
Que nace lo insólito, lo diferente; y, en esta ocasión, lo nacido, fruto de la colaboración de los dos artistas, fue Fotopoemario: poemas de Joan Brossa y fotografías de Chema Muñoz; y la luz atendiendo en la puerta a las visitas: la metáfora de lo cotidiano; la belleza que se desmarca de lo formal; los caminos que se acaban cruzando, porque hablan el mismo idioma: Joan y Chema, poesía que se viste de imágenes-emociones, que respiran y se dejan respirar…
Fotopoemario, editado por La Fábrica. Textos: Joan Brossa. Fotografías: Chema Madoz
Dicen que se desconoce el papel que juegan
los campos magnéticos en la formación de
estrellas y que tampoco conocemos bastante las
características del polvo y el gas interestelares de
los cuales nace la nueva generación de estrellas

¿Hilando versos desde la sensual luz y la belleza de unas gotas de agua?
Yeats y Anglada Camarasa: “¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?”
Por amor al poeta y dramaturgo irlandés William Butler Yeats
Tus ojos de antaño nunca se cansaron de los míos
«Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos,
se inclinan hoy con pesar bajo tus párpados oscilantes
porque nuestro amor declina».
Y responde ella:
«Aunque nuestro amor se desvanezca,
permanezcamos junto al borde solitario de este lago,
juntos en este momento especial
en el que la pasión, pobre criatura cansada, cae dormida.
¡Qué lejanas parecen las estrellas,
y qué lejano nuestro primer beso,
y qué viejo parece mi corazón!».
Pensativos caminan por entre marchitas hojas,
mientras él, lentamente, sosteniendo la mano de ella, replica:
«La Pasión ha consumido con frecuencia
nuestros errantes corazones».
Los bosques les rodeaban, y las hojas ya amarillas
caían en la penumbra como desvaídos meteoros,
entonces un animalillo viejo y cojo renqueó camino abajo.
Sobre él, cae el otoño; y ahora ambos se detienen
a la orilla del solitario lago una vez más.
Volviéndose, vio que ella había arrojado unas hojas muertas,
húmedas como sus ojos y en silencio recogidas
sobre su pecho y su pelo.
«No te lamentes», dijo él, «que estamos cansados
Porque otros amores nos esperan,
odiemos y amemos a través del tiempo imperturbable,
ante nosotros yace la eternidad,
nuestras almas son amor y un continuo adiós».
Por amor al pintor catalán Hermenegildo Anglada Camarasa
Los ópalos
Óleo sobre tabla

Retrato de Sonia Klamery
Óleo sobre lienzo
“Cuando amas”, de César Simón, meciendo a “La novia del viento”, de Oskar Kokoschka
Por amor al poeta valenciano César Simón
Cuando amas
Permanece en silencio cuando amas.
Escucha al fondo
la vastedad de la respiración,
la gota de agua y el rumor del viento.
Y ven lejos.
Ven, al amor, de lejos.
Desde la noche,
desde el desierto,
arrimado a los muros,
a perecer en él, como acto único.
Por amor al pintor austríaco Oskar Kokoschka
La hija del viento, de Oskar Kokoschka