Joaquín Sorolla (1863- 1923) conoció a Clotilde García del Castillo (1865- 1929) -su mujer, su amiga, su fuente de inspiración, la madre de sus tres hijos, su modelo preferida, su compañera de vida- mientras trabajaba, siendo un adolescente, en el estudio de fotografía de Antonio García Peris, el padre de Clotilde; y desde ese momento no se separaron hasta la muerte del artista en 1923: juntos vivieron una auténtica historia de amor, que fue capaz de hacerle frente a las circunstancias más adversas.
El amor superándose a sí mismo en estas palabras-pasión que un enamorado Joaquín Sorolla le dedicó a su mujer Clotilde García del Castillo, a lo largo y ancho de los muchos años que estuvieron juntos:
Soy un pintor…., y te deseo, te deseo..
Los hijos son los hijos…,pero tu eres mi carne, mi vida y mi cerebro..
Pintar y amarte, eso es todo…¿Te parece poco?
Ando cojo, me falta tu sereno juicio y tus apasionados besos. Dios quiera que algún día estas excursiones artísticas las hagamos siempre juntos
Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.
Poesía de la escritora Fina García Marruz,Premio Reina Sofía de Poesía
Este es su cuarto año apostando fuerte por la fotografía. LATITUDES lleva mostrando, desde sus inicios, los trabajos de los fotógrafos más relevantes y sobresalientes del panorama internacional. Y los números, que no fallan, corroboran su éxito y su envite, a base de mucho esfuerzo, ilusión y dedicación: han exhibido las imágenes de más de cien fotógrafos y han recibido más de cien mil visitas.
Hace 50 años que la actriz Marilyn Monroe nos dijo adiós y para siempre. Y desde ese mismo momento, 5 de agosto de 1962, la actriz Marilyn Monroe comenzó a formar parte de una leyenda; y esa leyenda, con el paso de los años, la ha convertido en un mito al que no le afecta el tiempo.
Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.
En casa de los Oblonsky andaba todo trastrocado. La esposa acababa de enterarse de que su marido mantenía relaciones con la institutriz francesa y se había apresurado a declararle que no podía seguir viviendo con él.
Semejante situación duraba ya tres días y era tan dolorosa para los esposos como para los demás miembros de la familia. Todos, incluso los criados, sentían la íntima impresión de que aquella vida en común no tenía ya sentido y que, incluso en una posada, se encuentran más unidos los huéspedes de lo que ahora se sentían ellos entre sí.
Así empieza Ana Karenina, del escritor ruso León Tolstói; y con este comienzo abre las puertas, de par en par, a una gran historia-novela de la literatura universal.
León Tolstói (1828-1910), ese gran y brillante narrador, que retrató con palabras magistrales y descripciones memorables, a modo de cámara fotográfica introspectiva y realista, el entorno de la época que le tocó vivir: la realidad a pelo y con todo lujo de detalles. Y lo que le honró y le hizo especial, es que a pesar de su condición de aristócrata no se dejó nada en el tintero del día a día y de la memoria de su tiempo: reflejó las miserias de los más desfavorecidos (él mismo predicó con el ejemplo, ayudando a los que más lo necesitaban y dando lo que tenía), y las ambiciones desmesuradas, abusos a tutiplén, excentricidades, hipocresías y excesos de los pudientes, tal cual. Y el resultado de su actitud y de su compromiso ante la vida y su profesión fue, a la par: unas novelas increíbles que se traducen en auténticas joyas de la literatura, y una manera de vivir acorde y ejemplar, como pocas.
León Tolstói: un ser humano único que escribió historias extraordinarias, desde la coherencia. Y ahí sigue dando caña de la buena, a pesar de que se fue en el año 1910. Su influencia continúa alargándose y ocupando corazones, sensibilidades y buenos momentos literarios. Cuando uno hace su trabajo increíblemente bien, los resultados perduran, por los siglos de los siglos.
Ana Karenina, de León Tolstói, se inauguró en el mundo literario, en 1875, como un folletín. Fue en 1877, después de muchos capítulos folletinescos, cuando nació como novela, y se encumbró como tal.
Ana Karenina, una mujer que emanaba una fuerza singular, de las que te dejan poso en la mirada y en el alma, estaba casada con un alto funcionario de San Petersburgo, con el que tenía un hijo, al que adoraba.
Ana Karenina tenía una intensa vida social, dada su condición de dama de la alta sociedad rusa; pero en un viaje a Moscú, para atender cuestiones familiares, el destino, que siempre está al acecho, la sorprendió; y Ana Karenina conoció al amor de su vida en la estación de tren de Moscú: el oficial Vronsky. Y aunque intentó evitar la tentación, el riesgo que representaba iniciar una relación con Vronskiy estando casada, el amor acabó por vencerla. Se entregó a Vronsky, y pasó de ser una mujer respetada a ser una adúltera, una descarriada, con las consecuencias que esa situación acarreaba en el mundo en el que se movía; pasó de ser visible y querida y se convirtió en invisible y repudiada, además del objetivo, a tiro, de todas las críticas.
Cuando se entera que está embarazada, Ana y Vronsky deciden, a pesar de los muchos temores de Ana por la reacción que pudiera tener su marido al enterarse de la noticia de su embarazo, seguir adelante como pareja y no ocultar a nadie su amor. Cuando nace su hija, viajan a Europa, pero echan de menos sus círculo de amistades. A su regreso a San Petersburgo, ese mismo círculo de amistades que tanto echaban de menos, aparta totalmente a Ana -por vivir con un hombre sin estar casada-, pero acepta a Vronsky; particularidades que tiene la hipocresía. Ana se siente dolida y profundamenente herida por tantos desprecios de los que en otros tiempos, demasiado recientes, habían sido sus amigos .
Su marido, Karerin, despechado, le arrebata, con viles artimañas y mentiras, a su hijo, además de quitarle sus ilusiones de libertad ( se negaba, como venganza, a concederle el divorcio), las que le daban el derecho, que le correspondía, de poder elegir su camino, sus pasos….Y sin la libertad estamos desorientados; y cómo no lo iba a estar Ana Karenina, en Rusia, siendo mujer, en pleno siglo XIX, en una sociedad clasista, rebosante de prejuicios, que la había empotrado contra el ostrascismo y la indiferencia, hasta conseguir desterrarla de su propia vida.
Ana Karenina fue/es una mujer valiente y decidida que intentó ser feliz y vivir el amor en primera persona junto a Vronsky; pero su conciencia no dejaba de jugarle malas pasadas (fruto de la impotencia de querer y no poder disfrutar del aire que tanto necesitaba, de la libertad y de sus decisiones): unos celos surrealistas que la llevaron a pensar que Vronsky la acabaría dejando al no poder casarse con ella, que la abandonaría y la dejaría más sola de lo que ya se sentía. Esos mismos celos enfermizos le hacían creer que Vronsky estaba con otra mujer, y que a ella ya no la quería. Tantas y tan seguidas malas y traicioneras pasadas le jugaron sus pensamientos negativos, que ya se habían instalado de forma permanente en su conciencia y hecho costra en sus entrañas, que acabó lanzándose a las vías de un tren. Y la pena lloró y se desgarró de impotencia ( al enterarse, Vronsky, que estaba enamoradísimo de Ana, roto de dolor, lo dejó todo y se fue a la guerra), convirtiendo ese momento en uno de los más conmovedores de la historia de la literatura.
Y alrededor de Ana Karenina, la novela, cobran vida otras historias a tener muy en cuenta, como la del terrateniente Levine y su mujer Kitty; pero si quieres saber cuáles son, tendrás que hincarle las ganas a esta bellísima, apasionante e imprescindible obra de arte.
Este año estaba nominado a su tercer Premio Oscar y a su tercer Premio BAFTA por la banda sonora de El topo (Tinker Tailor Soldier Spy ), del director Tomas Alfredson. No se ha llevado ninguno de los dos premios, pero también se los merecía.
La lista de premios que ha ido recibiendo el compositor Alberto Iglesias a lo largo de su carrera no ha hecho nada más que comenzar, porque su talento continúa escalando hacia arriba, muy arriba…
El 25 de octubre de 2011, Manolo García - que continúa entusiasmándose y disfrutando con su oficio de músico, y se nota- sacaba a la venta su quinto álbum de estudio en solitario, Los días intactos, compuesto por 16 temas repletos de vivencias, ternuras, reflexiones luminosas, sabores, aprendizajes, miradas de luna llena, maneras diferentes de sentir y enfocar las historias cotidianas, amor, y mucha, infinita, pasión por la vida. Avanzando, siempre avanzando y hacia adelante.
El pasado 10 de febrero daba comienzo, en Roquetas (Almería), su Gira Teatral para presentar Los días intactos. Entra aquí y entérate de las fechas de sus próximos conciertos.