Este es su cuarto año apostando fuerte por la fotografía. LATITUDES lleva mostrando, desde sus inicios, los trabajos de los fotógrafos más relevantes y sobresalientes del panorama internacional. Y los números, que no fallan, corroboran su éxito y su envite, a base de mucho esfuerzo, ilusión y dedicación: han exhibido las imágenes de más de cien fotógrafos y han recibido más de cien mil visitas.
Hace 50 años que la actriz Marilyn Monroe nos dijo adiós y para siempre. Y desde ese mismo momento, 5 de agosto de 1962, la actriz Marilyn Monroe comenzó a formar parte de una leyenda; y esa leyenda, con el paso de los años, la ha convertido en un mito al que no le afecta el tiempo.
Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.
En casa de los Oblonsky andaba todo trastrocado. La esposa acababa de enterarse de que su marido mantenía relaciones con la institutriz francesa y se había apresurado a declararle que no podía seguir viviendo con él.
Semejante situación duraba ya tres días y era tan dolorosa para los esposos como para los demás miembros de la familia. Todos, incluso los criados, sentían la íntima impresión de que aquella vida en común no tenía ya sentido y que, incluso en una posada, se encuentran más unidos los huéspedes de lo que ahora se sentían ellos entre sí.
Así empieza Ana Karenina, del escritor ruso León Tolstói; y con este comienzo abre las puertas, de par en par, a una gran historia-novela de la literatura universal.
León Tolstói (1828-1910), ese gran y brillante narrador, que retrató con palabras magistrales y descripciones memorables, a modo de cámara fotográfica introspectiva y realista, el entorno de la época que le tocó vivir: la realidad a pelo y con todo lujo de detalles. Y lo que le honró y le hizo especial, es que a pesar de su condición de aristócrata no se dejó nada en el tintero del día a día y de la memoria de su tiempo: reflejó las miserias de los más desfavorecidos (él mismo predicó con el ejemplo, ayudando a los que más lo necesitaban y dando lo que tenía), y las ambiciones desmesuradas, abusos a tutiplén, excentricidades, hipocresías y excesos de los pudientes, tal cual. Y el resultado de su actitud y de su compromiso ante la vida y su profesión fue, a la par: unas novelas increíbles que se traducen en auténticas joyas de la literatura, y una manera de vivir acorde y ejemplar, como pocas.
León Tolstói: un ser humano único que escribió historias extraordinarias, desde la coherencia. Y ahí sigue dando caña de la buena, a pesar de que se fue en el año 1910. Su influencia continúa alargándose y ocupando corazones, sensibilidades y buenos momentos literarios. Cuando uno hace su trabajo increíblemente bien, los resultados perduran, por los siglos de los siglos.
Ana Karenina, de León Tolstói, se inauguró en el mundo literario, en 1875, como un folletín. Fue en 1877, después de muchos capítulos folletinescos, cuando nació como novela, y se encumbró como tal.
Ana Karenina, una mujer que emanaba una fuerza singular, de las que te dejan poso en la mirada y en el alma, estaba casada con un alto funcionario de San Petersburgo, con el que tenía un hijo, al que adoraba.
Ana Karenina tenía una intensa vida social, dada su condición de dama de la alta sociedad rusa; pero en un viaje a Moscú, para atender cuestiones familiares, el destino, que siempre está al acecho, la sorprendió; y Ana Karenina conoció al amor de su vida en la estación de tren de Moscú: el oficial Vronsky. Y aunque intentó evitar la tentación, el riesgo que representaba iniciar una relación con Vronskiy estando casada, el amor acabó por vencerla. Se entregó a Vronsky, y pasó de ser una mujer respetada a ser una adúltera, una descarriada, con las consecuencias que esa situación acarreaba en el mundo en el que se movía; pasó de ser visible y querida y se convirtió en invisible y repudiada, además del objetivo, a tiro, de todas las críticas.
Cuando se entera que está embarazada, Ana y Vronsky deciden, a pesar de los muchos temores de Ana por la reacción que pudiera tener su marido al enterarse de la noticia de su embarazo, seguir adelante como pareja y no ocultar a nadie su amor. Cuando nace su hija, viajan a Europa, pero echan de menos sus círculo de amistades. A su regreso a San Petersburgo, ese mismo círculo de amistades que tanto echaban de menos, aparta totalmente a Ana -por vivir con un hombre sin estar casada-, pero acepta a Vronsky; particularidades que tiene la hipocresía. Ana se siente dolida y profundamenente herida por tantos desprecios de los que en otros tiempos, demasiado recientes, habían sido sus amigos .
Su marido, Karerin, despechado, le arrebata, con viles artimañas y mentiras, a su hijo, además de quitarle sus ilusiones de libertad ( se negaba, como venganza, a concederle el divorcio), las que le daban el derecho, que le correspondía, de poder elegir su camino, sus pasos….Y sin la libertad estamos desorientados; y cómo no lo iba a estar Ana Karenina, en Rusia, siendo mujer, en pleno siglo XIX, en una sociedad clasista, rebosante de prejuicios, que la había empotrado contra el ostrascismo y la indiferencia, hasta conseguir desterrarla de su propia vida.
Ana Karenina fue/es una mujer valiente y decidida que intentó ser feliz y vivir el amor en primera persona junto a Vronsky; pero su conciencia no dejaba de jugarle malas pasadas (fruto de la impotencia de querer y no poder disfrutar del aire que tanto necesitaba, de la libertad y de sus decisiones): unos celos surrealistas que la llevaron a pensar que Vronsky la acabaría dejando al no poder casarse con ella, que la abandonaría y la dejaría más sola de lo que ya se sentía. Esos mismos celos enfermizos le hacían creer que Vronsky estaba con otra mujer, y que a ella ya no la quería. Tantas y tan seguidas malas y traicioneras pasadas le jugaron sus pensamientos negativos, que ya se habían instalado de forma permanente en su conciencia y hecho costra en sus entrañas, que acabó lanzándose a las vías de un tren. Y la pena lloró y se desgarró de impotencia ( al enterarse, Vronsky, que estaba enamoradísimo de Ana, roto de dolor, lo dejó todo y se fue a la guerra), convirtiendo ese momento en uno de los más conmovedores de la historia de la literatura.
Y alrededor de Ana Karenina, la novela, cobran vida otras historias a tener muy en cuenta, como la del terrateniente Levine y su mujer Kitty; pero si quieres saber cuáles son, tendrás que hincarle las ganas a esta bellísima, apasionante e imprescindible obra de arte.
Al enterarse de que había ganado el Premio Pritzker de Arquitectura 2012 -entre otros bastantes motivos, porque el jurado supo reconocer su esfuerzo y tesón creativos, además de elevar a la categoría de auténticas obras maestras atemporales sus creaciones, arraigadas en su contexto y aún así universales, y por ser único y especial en la arquitectura de China -, el arquitecto Wang Shu ( Urumchi, China, 1963), se mostró agradecido y entusiasmado, en un comunicado divulgado por la Fundación Hyatt , en Los Ángeles:
Es realmente una gran sorpresa. Me siento tremendamente honrado. Me hizo darme cuenta repentinamente de que he hecho muchas cosas en la última década y es prueba de que la persistencia y el trabajo duro y honesto generan resultados positivos.
Es posible, y casi seguro, que cuando a uno le conceden un premio de la envergadura del Premio Pritzker de Arquitectura, sea del país que sea (sinceramente, no creo que este dato influya), comience a tomar conciencia real de la magnitud del trabajo que ha realizado, día a día, año tras año. Necesaria y acertada la reflexión de Wang Shu.
La obra de Wang Shu es sinónimo de pasión por el medio ambiente ( rescató más de dos millones de tejas de residencias tradicionales demolidas para los techos de la escuela de arte de Hangzhou), respeto por el equilibrio entre tradición y modernidad, y por unaimportante caladura filosófica y artesanal.
Los invitados de la princesa, de Fernando Savater, una parodia crítica e inteligente de la vida cultural y universitaria, en la que, se conjuga tradición y modernidad, y se despliega ironía, humor y mordacidad satírica.
Según el ganador del Premio Primavera de Novela,Fernando Savater, su libro pretende hacer disfrutar al lector gracias al humor, a la ironía y a algunos toques fantásticos. Ya he escrito demasiados libros con teorías, de divulgación filosófica e ideas. Es algo que sigo haciendo en los periódicos y en conferencias. Así que cuando escribo una novela ya no quiero dar lecciones.
Los invitados de la princesa está compuesto por una mescolanza de géneros, entre los que no podían faltar los más admirados por el pensador-escritor vasco: el policíaco y el fantástico:
No puedo evitarlo ,siempre que se me ocurre un argumento deriva hacia la fantasía…
En definitiva, esta novela, Los invitados de la princesa, es un homenaje a los libros que tanto placer le han proporcionado al autor… o sea, a Fernando Savater, filósofo y escritor...,además de “jubilado jubiloso”.Y esto último habría que tenerlo muy en cuenta, porque un jubilado jubiloso, además de pensador, puede ser capaz de escribir auténticas virguerías…
Este año estaba nominado a su tercer Premio Oscar y a su tercer Premio BAFTA por la banda sonora de El topo (Tinker Tailor Soldier Spy ), del director Tomas Alfredson. No se ha llevado ninguno de los dos premios, pero también se los merecía.
La lista de premios que ha ido recibiendo el compositor Alberto Iglesias a lo largo de su carrera no ha hecho nada más que comenzar, porque su talento continúa escalando hacia arriba, muy arriba…
El 25 de octubre de 2011, Manolo García - que continúa entusiasmándose y disfrutando con su oficio de músico, y se nota- sacaba a la venta su quinto álbum de estudio en solitario, Los días intactos, compuesto por 16 temas repletos de vivencias, ternuras, reflexiones luminosas, sabores, aprendizajes, miradas de luna llena, maneras diferentes de sentir y enfocar las historias cotidianas, amor, y mucha, infinita, pasión por la vida. Avanzando, siempre avanzando y hacia adelante.
El pasado 10 de febrero daba comienzo, en Roquetas (Almería), su Gira Teatral para presentar Los días intactos. Entra aquí y entérate de las fechas de sus próximos conciertos.
Desde el 11 de febrero hasta el 29 de abril, si estás o vas a Madrid, podrás disfrutar de la exposición de uno de los fotógrafos más importantes de la estética del documentalismo social, Lewis Hine.
La exposición se nutre de 170 instantáneas que recorren y muestran la trayectoria- ampliamente, incluso con algunos documentos y publicaciones que hasta ahora se desconocían- de un fotógrafo que reflejó, en blanco y negro, el contexto político, social, cultural y artístico que le tocó vivir, sin ninguna parafernalia de más.. ...La historia de su tiempo puesta de manifiesto en las imágenes del fotógrafo Lewis Henis, sin pelos en su objetivo….
Clic, clic, comienza el viaje por la retrospectiva de Lewis Hine: podrás ver las primeras fotografías que les hizo a los inmigrantes que desembarcaron en Ellis Island ( islote situado en el puerto de Nueva York). Llegaban con la ilusión de encontrar trabajo en la ciudad de Nueva York y poder mejorar su calidad de vida (1904-1909, 1926); pero la realidad con la que se encontraban hacía añicos esas primeras ilusiones de prosperidad con las que soñaban.
Clic, clic: imágenes de niños trabajadores (1903-1913).
Clic, clic: fotografías que realizó en Europa mientras colaboraba con la Cruz Rojanorteamericana, a finales de la Primera Guerra Mundial (1918-1919).
Clic, clic: serie de instantáneas que hizo en Nueva York sobre la construcción del rascacielos situado en la intersección de la Quinta Avenida y West 34th Street, el Empire State (1930-1931).
Clic, clic: fotografías con las que reclamó mejoras para las viviendas de los trabajadores y la supresión de los talleres de explotación ilegal.
Clic, clic: en la década de 1920 centró su interés en la comunidad afroamericana. Le preocupaban las desigualdades y las atroces injusticias que habían, y continuaban, padeciendo dicha comunidad; un sinsentido demasiado irracional.
Clic, clic: en 1933 fotografió las labores que se realizaban en los telares de Shelton Looms, una factoría textil de Connecticut. Comenzaban a hacerse palpables, visualmente, los cambios de aires estéticos para Lewis Hine.
Clic, clic, sus imágenes hablaban por él: reclamó seguridad para los miles de inmigrantes que trabajaban, día a día, al borde del precipicio del riesgo, con las mínimas garantías..
Lewis Hine(1874-1940): consciente del poder que tenía una imagen, supo utilizar muchas de sus instantáneas- decidió mostrar las penurias de su época y exigir responsabilidades- con el firme propósito de reclamar ayuda al gobierno para los más la necesitaban, los que más desprotegidos estaban. Intentó mejorar las condiciones laborales y las viviendas de los trabajadores y de los inmigrantes. Además, realizó mucha presión para acabar con los trabajos que realizaban los niños.
La suya, entre otras, fue una fotografía con unos fines sociales bastantes definidos: imágenes que abogaban por una sociedad más equitiativa y solidaria. Imágenes con propósitos educativos…
A principios del siglo XX, LewisHine se dio cuenta de que su verdadera vocación era el fotoperiodismo ( se licenció en Sociología y fue profesor, durante una temporada, en la Ethical Culture School), y comenzó a realizar instantáneas con intenciones sociológicas y de investigación. Cuando se decantó por el fotoperiodismo, y dio rienda suelta a su verdadera vocación, tuvo muy presente que la fotografía es un arte en el que hay tener en cuenta sus factores estéticos; el fotógrafo es un artista que, además de comunicar, enseña, denuncia y persuade, pero sin olvidar esos factores estécticos. Y eso hizo, y lo bordó, con la luz del objetivo de su cámara y con su particular manera de mirar y mostrar el mundo que lo rodeaba.
No consigo asir el calor de tu voz, las dulces palabras se aferran a mi oído, tengo un lugar vacío en el pecho… ¿Qué hacer? Mírame, estoy pálida, las mentiras me agotan, me duele hablar, mira y óyeme, en el macizo de flores aroma dulce el verano, soy un árbol que destruirá la tormenta…
Amor de cada instante…
duro amor sin delicias: cadena cruz, cilicio,
gloria ausente, esperada,
gozo y tortura a un tiempo;
realidad de los siglos, gracias por ser y estar
en el nunca y el siempre.
Pues , mi ejercicio, ahora, es amarte en la ausencia,
y aferrarme a esta nada porque también es tuya
y beber ese polvo de soledad y vacío
que es Tu don del momento y Tu clara promesa.
Y por eso me obstino contra lo más cercano,
huyendo de lo fácil -metal a flor de agua-,
por Ti también me acojo a lo que nadie sabe.
Y así voy caminando por este desconcierto
oscuro y luminoso, por este amor amargo,
veteado de gloria…
Poema de Ernestina de Champourcin (Vitoria, 1905-1999)